- #SUBTE
- 15.04.2026
RED DE SUBTERRANEOS
Línea D: sobrecostos, demoras y fallas en obras clave mientras la Ciudad proyecta expandir el subte
Mientras el Gobierno porteño vuelve a poner en agenda la expansión de la red de subterráneos con anuncios como la futura Línea F, un informe reciente de la Auditoría General de la Ciudad (AGCBA) expone una contracara menos visible: problemas concretos en la ejecución, control y resultados de obras en la red actual
El documento, correspondiente al Proyecto N.º 1.25.07 “Construcción, ampliación y modernización de la red de subterráneos de la Línea D”, analiza intervenciones centrales del sistema y deja un diagnóstico que incomoda: sobrecostos, demoras, planificación deficiente y fallas que impactan directamente en el servicio.
En redes, la Presidenta de la Auditoría de la Ciudad, Mariana Gagliardi, sostuvo:
“En la @auditoriacaba aprobamos un informe sobre la Línea D (subte) que deja algo claro: al Gobierno porteño le gusta más anunciar que gestionar.
Sobrecostos, demoras y obras mal hechas mientras siguen prometiendo expandir la red.”
Una modernización que no llega al usuario
Uno de los ejes del informe es la modernización del sistema de señalamiento (CBTC), clave para mejorar la frecuencia de los trenes. El proyecto contemplaba tres etapas, pero solo una se completó (con cinco meses de atraso). Ese avance permitió implementar una frecuencia de 3 minutos. Sin embargo, el salto prometido a 2 minutos 15 segundos no puede verificarse en la práctica: falta material rodante suficiente. En otras palabras, la mejora existe en los papeles, pero no en la experiencia diaria de quienes usan la línea.
El panorama se completa con un dato que preocupa: la obra avanzó sin un plan de trabajo aprobado para su etapa final y con un esquema de control debilitado, ya que SBASE designó solo a un director de obra, sin equipo técnico completo ni plan de inspecciones.
Estaciones “puestas en valor”, pero con problemas estructurales
La Auditoría también revisó la obra en las estaciones Palermo y Scalabrini Ortiz. El balance es claro: más cara, más lenta y con resultados parciales. El contrato tuvo un aumento del 48,11% en su costo y una extensión de 9 meses en el plazo, en gran medida por cambios de diseño no previstos y mal gestionados. Pero lo más relevante aparece en el terreno. Los relevamientos detectaron fallas que van desde problemas constructivos hasta cuestiones de seguridad:
- Filtraciones persistentes en zonas de vías.
- Falta de señalización adecuada, incluso en accesos riesgosos.
- Intervenciones no previstas en pliegos, como revestimientos pintados.
- Deficiencias en accesibilidad, como ausencia de señalización podotáctil.
El punto crítico es que no se realizó una impermeabilización integral, sino soluciones parciales. El resultado: las filtraciones (uno de los problemas centrales) siguen presentes incluso después de la obra.
Fallas de control que se repiten
Más allá de cada intervención puntual, el informe identifica un patrón: debilidades estructurales en los mecanismos de control y seguimiento. La falta de informes mensuales, la ausencia de documentación sistemática de inspecciones y la no aprobación formal de planes de trabajo limitan la capacidad de monitorear tanto el avance como el uso de los recursos públicos. Esto no solo afecta la ejecución de las obras, sino también la calidad de la información con la que se gestiona el sistema, un punto clave en proyectos de alta complejidad técnica y fuerte impacto cotidiano.
Entre la expansión y la gestión
El contraste es inevitable. Mientras se anuncian nuevas líneas, los antecedentes recientes muestran dificultades para ejecutar, controlar y terminar adecuadamente las obras en la red existente. La discusión, entonces, no pasa solo por cuánto se invierte o qué se proyecta, sino por algo más básico: cómo se gestiona lo que ya está en marcha.
Se puede leer el informe completo en este link
En redes, la Presidenta de la Auditoría de la Ciudad, Mariana Gagliardi, sostuvo:
“En la @auditoriacaba aprobamos un informe sobre la Línea D (subte) que deja algo claro: al Gobierno porteño le gusta más anunciar que gestionar.
Sobrecostos, demoras y obras mal hechas mientras siguen prometiendo expandir la red.”
En la @auditoriacaba aprobamos un informe sobre la Línea D (subte) que deja algo claro: al Gobierno porteño le gusta más anunciar que gestionar.
— Mariana Gagliardi (@mgagliardiok) April 14, 2026
Sobrecostos, demoras y obras mal hechas mientras siguen prometiendo expandir la red. 👇🏼
Informe completo: https://t.co/1JmirK6C6L https://t.co/sw0PjUCLE0
Una modernización que no llega al usuario
Uno de los ejes del informe es la modernización del sistema de señalamiento (CBTC), clave para mejorar la frecuencia de los trenes. El proyecto contemplaba tres etapas, pero solo una se completó (con cinco meses de atraso). Ese avance permitió implementar una frecuencia de 3 minutos. Sin embargo, el salto prometido a 2 minutos 15 segundos no puede verificarse en la práctica: falta material rodante suficiente. En otras palabras, la mejora existe en los papeles, pero no en la experiencia diaria de quienes usan la línea.
El panorama se completa con un dato que preocupa: la obra avanzó sin un plan de trabajo aprobado para su etapa final y con un esquema de control debilitado, ya que SBASE designó solo a un director de obra, sin equipo técnico completo ni plan de inspecciones.
Estaciones “puestas en valor”, pero con problemas estructurales
La Auditoría también revisó la obra en las estaciones Palermo y Scalabrini Ortiz. El balance es claro: más cara, más lenta y con resultados parciales. El contrato tuvo un aumento del 48,11% en su costo y una extensión de 9 meses en el plazo, en gran medida por cambios de diseño no previstos y mal gestionados. Pero lo más relevante aparece en el terreno. Los relevamientos detectaron fallas que van desde problemas constructivos hasta cuestiones de seguridad:
- Filtraciones persistentes en zonas de vías.
- Falta de señalización adecuada, incluso en accesos riesgosos.
- Intervenciones no previstas en pliegos, como revestimientos pintados.
- Deficiencias en accesibilidad, como ausencia de señalización podotáctil.
El punto crítico es que no se realizó una impermeabilización integral, sino soluciones parciales. El resultado: las filtraciones (uno de los problemas centrales) siguen presentes incluso después de la obra.
Fallas de control que se repiten
Más allá de cada intervención puntual, el informe identifica un patrón: debilidades estructurales en los mecanismos de control y seguimiento. La falta de informes mensuales, la ausencia de documentación sistemática de inspecciones y la no aprobación formal de planes de trabajo limitan la capacidad de monitorear tanto el avance como el uso de los recursos públicos. Esto no solo afecta la ejecución de las obras, sino también la calidad de la información con la que se gestiona el sistema, un punto clave en proyectos de alta complejidad técnica y fuerte impacto cotidiano.
Entre la expansión y la gestión
El contraste es inevitable. Mientras se anuncian nuevas líneas, los antecedentes recientes muestran dificultades para ejecutar, controlar y terminar adecuadamente las obras en la red existente. La discusión, entonces, no pasa solo por cuánto se invierte o qué se proyecta, sino por algo más básico: cómo se gestiona lo que ya está en marcha.
Se puede leer el informe completo en este link
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