- Sociedad
- 07.04.2026
EDUCACION
Recorte de $6.085 millones al Plan Sarmiento: IA sin netbooks, una ecuación inconsistente
El Gobierno de la Ciudad lanzÓ PROYECTATE, un programa que promete incorporar inteligencia artificial en la formación de jóvenes. Pero, en simultáneo, recortó $6.085 millones al Plan Sarmiento, el programa que garantiza el acceso a netbooks en las escuelas públicas.
El Gobierno de la Ciudad volvió a hablar de futuro. Esta vez, con el lanzamiento de PROYECTATE, un programa que promete incorporar inteligencia artificial en la formación de jóvenes. Pero, casi en simultáneo, tomó una decisión que va en sentido contrario: recortó $6.085 millones al Plan Sarmiento, el programa que garantiza el acceso a netbooks en las escuelas públicas.
La presidenta de la Auditoría General de la Ciudad, Mariana Gagliardi, lo sintetizó sin rodeos en un hilo publicado en su cuenta de X:
La tensión entre discurso e implementación no es nueva, pero en este caso aparece de forma especialmente nítida.
Un programa clave, con antecedentes de ajuste
El Plan Sarmiento - Plan Integral de Educación Digital - nació en 2010 con una premisa básica: incorporar la tecnología al aula y garantizar acceso. Sobre el papel, ese objetivo sigue vigente. En la práctica, la trayectoria del programa muestra otra cosa: recortes, subejecuciones y una inversión que nunca termina de consolidarse.
Durante la pandemia, cuando la conectividad dejó de ser un complemento y pasó a ser una condición para sostener la educación, la Auditoría detectó problemas serios. En 2020 se recortaron $370 millones y, además, quedó sin ejecutar el 50% del presupuesto. Es decir, la mitad de los recursos disponibles no se usaron, en un contexto donde miles de estudiantes no podían conectarse a clases virtuales.
Al año siguiente, la situación tampoco mejoró. Con un presupuesto de $2.294 millones, al primer trimestre la ejecución era apenas del 4% y siete comunas no habían recibido inversión alguna.La respuesta oficial, en lugar de reforzar el acceso a tecnología, fue retroceder: cuadernillos impresos y una política que no garantizó conectividad.
Seis años después, el patrón se repite, pero con mayor intensidad. El Boletín Oficial del 30 de marzo formalizó un recorte de $6.085.822.541 sobre el programa:
- Jurisdicción: Ministerio de Educación
- Unidad ejecutora: Subsecretaría de Tecnología Educativa
- Programa: Plan Sarmiento
- Tipo de movimiento: Recorte
Fuente: Boletín Oficial de la Ciudad (30/03/2026)
Es el ajuste más grande desde la creación del programa. Y no es un dato menor: afecta directamente a la principal política de acceso a tecnología en el sistema educativo público.
Innovación sin base material
El punto de fondo no es solo el monto, sino el lugar donde se recorta.
El Plan Sarmiento no es un programa accesorio. Es la base sobre la que se construye cualquier política de innovación educativa. Sin computadoras, la inclusión digital se vuelve una promesa. Y en ese escenario, hablar de inteligencia artificial en el aula pierde sustancia.
Ahí aparece la contradicción central. Mientras el Gobierno instala una agenda asociada a las habilidades del futuro, la programación o la IA, debilita la herramienta más elemental para que eso sea posible: una computadora en manos de cada estudiante.
No es una novedad. Ya pasó durante la pandemia, cuando la necesidad de tecnología era urgente y la respuesta fue insuficiente. Hoy, con otro lenguaje - más sofisticado, más asociado al futuro- , el resultado vuelve a ser el mismo.
Auditoría y control
En ese contexto, la Auditoría, por primera vez, va a poner el foco sobre este programa. La propia Gagliardi lo adelantó en el mismo hilo:
“Por primera vez, desde la @auditoriacaba vamos a controlar el Plan Sarmiento. Queremos saber cómo se gestiona una política tan esencial para la comunidad educativa de la Ciudad.”
El dato no es menor. Implica que, pese a su centralidad, el programa no había sido auditado en profundidad hasta ahora.
La discusión, en definitiva, va más allá del Plan Sarmiento. Lo que se pone en juego es la coherencia de la política pública.
Porque la innovación no empieza en la inteligencia artificial. Empieza antes. En garantizar condiciones básicas: acceso a dispositivos, conectividad, herramientas concretas para aprender.
Sin eso, todo lo demás - por más moderno que suene - queda en el plano del discurso.
La presidenta de la Auditoría General de la Ciudad, Mariana Gagliardi, lo sintetizó sin rodeos en un hilo publicado en su cuenta de X:
Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago.@jorgemacri habla de inteligencia artificial y futuro, pero recortó .085 millones al Plan Sarmiento, clave para la formación tecnológica.
— Mariana Gagliardi (@mgagliardiok) April 6, 2026
El ajuste golpea la inclusión digital y no es aislado: es un vaciamiento que lleva años y años. pic.twitter.com/C05mLQqll6
La tensión entre discurso e implementación no es nueva, pero en este caso aparece de forma especialmente nítida.
Un programa clave, con antecedentes de ajuste
El Plan Sarmiento - Plan Integral de Educación Digital - nació en 2010 con una premisa básica: incorporar la tecnología al aula y garantizar acceso. Sobre el papel, ese objetivo sigue vigente. En la práctica, la trayectoria del programa muestra otra cosa: recortes, subejecuciones y una inversión que nunca termina de consolidarse.
Durante la pandemia, cuando la conectividad dejó de ser un complemento y pasó a ser una condición para sostener la educación, la Auditoría detectó problemas serios. En 2020 se recortaron $370 millones y, además, quedó sin ejecutar el 50% del presupuesto. Es decir, la mitad de los recursos disponibles no se usaron, en un contexto donde miles de estudiantes no podían conectarse a clases virtuales.
Al año siguiente, la situación tampoco mejoró. Con un presupuesto de $2.294 millones, al primer trimestre la ejecución era apenas del 4% y siete comunas no habían recibido inversión alguna.La respuesta oficial, en lugar de reforzar el acceso a tecnología, fue retroceder: cuadernillos impresos y una política que no garantizó conectividad.
Seis años después, el patrón se repite, pero con mayor intensidad. El Boletín Oficial del 30 de marzo formalizó un recorte de $6.085.822.541 sobre el programa:
- Jurisdicción: Ministerio de Educación
- Unidad ejecutora: Subsecretaría de Tecnología Educativa
- Programa: Plan Sarmiento
- Tipo de movimiento: Recorte
Fuente: Boletín Oficial de la Ciudad (30/03/2026)
Es el ajuste más grande desde la creación del programa. Y no es un dato menor: afecta directamente a la principal política de acceso a tecnología en el sistema educativo público.
Innovación sin base material
El punto de fondo no es solo el monto, sino el lugar donde se recorta.
El Plan Sarmiento no es un programa accesorio. Es la base sobre la que se construye cualquier política de innovación educativa. Sin computadoras, la inclusión digital se vuelve una promesa. Y en ese escenario, hablar de inteligencia artificial en el aula pierde sustancia.
Ahí aparece la contradicción central. Mientras el Gobierno instala una agenda asociada a las habilidades del futuro, la programación o la IA, debilita la herramienta más elemental para que eso sea posible: una computadora en manos de cada estudiante.
No es una novedad. Ya pasó durante la pandemia, cuando la necesidad de tecnología era urgente y la respuesta fue insuficiente. Hoy, con otro lenguaje - más sofisticado, más asociado al futuro- , el resultado vuelve a ser el mismo.
Auditoría y control
En ese contexto, la Auditoría, por primera vez, va a poner el foco sobre este programa. La propia Gagliardi lo adelantó en el mismo hilo:
“Por primera vez, desde la @auditoriacaba vamos a controlar el Plan Sarmiento. Queremos saber cómo se gestiona una política tan esencial para la comunidad educativa de la Ciudad.”
El dato no es menor. Implica que, pese a su centralidad, el programa no había sido auditado en profundidad hasta ahora.
La discusión, en definitiva, va más allá del Plan Sarmiento. Lo que se pone en juego es la coherencia de la política pública.
Porque la innovación no empieza en la inteligencia artificial. Empieza antes. En garantizar condiciones básicas: acceso a dispositivos, conectividad, herramientas concretas para aprender.
Sin eso, todo lo demás - por más moderno que suene - queda en el plano del discurso.
- SECCIÓN
- Sociedad



COMENTARIOS