DATOS OFICIALES

El mercado laboral porteño bajo presión: crece el desempleo y se profundiza la precariedad

Los datos del último trimestre de 2025 revelan un deterioro en la calidad de la ocupación en la Ciudad de Buenos Aires, donde la falta de empleo formal y el avance del cuentapropismo informal marcan la pauta de una economía urbana en tensión.

La estructura laboral de la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un periodo de evidente fragilidad. Según los informes más recientes del Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), la tasa de desocupación escaló al 7,3% al cierre del cuarto trimestre de 2025, lo que representa un salto significativo frente al 6,3% registrado en el trimestre previo. Este número equivale a aproximadamente 126.000 personas que buscan activamente un sustento sin éxito, en un contexto donde el desempleo no solo supera las marcas del año anterior, sino que se aleja drásticamente de los mínimos históricos de periodos previos.



El fenómeno, sin embargo, no se limita a la ausencia de puestos de trabajo, sino que se manifiesta con fuerza en la degradación de las condiciones de quienes sí están ocupados. La precarización ha ganado terreno a través de un avance sostenido del cuentapropismo, que ya representa más del 22% de la población trabajadora. Lejos de ser una elección de autonomía, esta modalidad esconde una realidad vulnerable: casi el 35% de estos trabajadores independientes no cuenta con registros formales ni realiza aportes de manera regular, quedando al margen de cualquier red de protección social.

La desigualdad de género también se hace presente en las estadísticas oficiales. Las mujeres son las más golpeadas por la falta de oportunidades y la subocupación horaria, alcanzando una tasa de precariedad del 11,4%, muy por encima del 7,3% observado en los varones. Este grupo, compuesto mayoritariamente por personas de entre 30 y 64 años, refleja la dificultad de los sectores medios para sostener jornadas laborales completas que les permitan cubrir el costo de vida en el distrito más caro del país.

Hacia adelante, el panorama para el universo de los trabajadores porteños se presenta complejo. La Ciudad enfrenta el desafío inmediato de revertir la caída en el empleo asalariado registrado, que ha cedido espacio frente a las "changas" y el empleo no registrado. Con una inflación que, aunque moderada en el inicio de 2026, sigue erosionando los ingresos familiares, la gestión local deberá lidiar con un mercado de trabajo que, si bien mantiene niveles de actividad estables, ha perdido su capacidad para generar puestos de calidad y protección jubilatoria para casi tres de cada diez asalariados.


COMENTARIOS