CIUDAD

La Defensoría del Pueblo denunció accionar “desproporcionado” en la marcha del Congreso

La Defensoría del Pueblo sostuvo que la movilización en Plaza Congreso fue mayormente pacífica y marcó el accionar “desproporcionado e indiscriminado” de las fuerzas de seguridad. 350 personas fueron asistidas por heridas y efectos de gases.



La Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires concluyó en un informe preliminar que la manifestación realizada el 11 de febrero en Plaza Congreso se desarrolló mayoritariamente de “manera pacífica, con la única excepción de un grupo minoritario en Rivadavia y Callao que generó disturbios frente al vallado”. Pero que las fuerzas de seguridad actuaron de forma “desproporcionada, atacando a personas alejadas de la zona conflictiva y disparando balas de goma, balas antidisturbios y granadas de gas pimienta de manera indiscriminada”.

El organismo registró al menos 350 personas asistidas por gases, heridas con balas de goma y/o afectadas físicamente por el accionar policial y más de 30 demoradas hasta las 18:15, sin descartar nuevas detenciones posteriores.

Según la observación, realizada entre las 12:30 y las 19 horas mediante un método mixto de presencia directa y monitoreo en tiempo real, la concentración fue convocada por organizaciones sindicales, movimientos sociales, organizaciones de personas jubiladas y agrupaciones políticas en rechazo a la reforma laboral. La mayoría de las columnas se mantuvo en los alrededores de Avenida Hipólito Yrigoyen y Solís, con ingresos y egresos pacíficos a la zona.

El informe señala que los incidentes se concentraron en la intersección de Avenida Rivadavia y Callao, donde un grupo “minoritario y aislado”, algunos tenían el rostro cubierto, arrojaron objetos y cañitas voladoras por encima del vallado e incluso fue captado por cámaras de televisión mientras armaban bombas molotov. En ese contexto, parte del vallado fue derribado.

Sin embargo, la Defensoría sostuvo que las fuerzas federales y la Policía de la Ciudad no intervinieron de manera focalizada sobre ese grupo, sino que respondieron con disparos de balas de goma, balas antidisturbios y bombas de gas pimienta de largo alcance “a mansalva”, afectando también a manifestantes que se encontraban lejos del foco de conflicto y que se expresaban sin violencia.

Las bombas de gas pimienta lanzadas desde detrás del vallado, con un alcance superior a los 100 metros, generaron nubes que alcanzaron prácticamente toda la zona de la concentración. Además, se registraron efectivos disparando desde las veredas en calles interiores, en algunos casos apuntando directamente hacia personas manifestantes, lo que el organismo calificó como un accionar “de manera completamente temeraria y apuntando directamente”.



El operativo de seguridad incluyó alrededor de 800 efectivos de la Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y Policía de la Ciudad. Desde antes del inicio de la protesta ya se encontraban desplegados vallados sobre Avenida Entre Ríos, Callao y frente al Congreso, junto a camiones hidrantes y personal de infantería. Con el avance de los incidentes, los camiones hidrantes lanzaron agua y gas pimienta hacia la multitud, lo que provocó que un sector mayoritario se retirara hacia Avenida 9 de Julio por Hipólito Yrigoyen. Más tarde, se montaron cordones policiales en calles aledañas que, según la Defensoría, limitaron las vías de evacuación hacia el norte y el sur, dejando como única salida posible la desconcentración hacia 9 de Julio.

Cerca de las 19, ya finalizada la observación formal, medios de comunicación registraron la apertura del vallado principal y la salida de un numeroso grupo de efectivos “que salió a detener arbitrariamente a personas que seguían estando de manera no violenta en la Plaza Congreso. De la misma manera, avanzaron sobre manifestantes que estaban desconcentrando”.

COMENTARIOS