Un subte para pocos

Jorge Macri plantea poner puertas antipobres para que nadie pueda colarse en el subte, cuyos precios de pasaje comienzan a ser prohibitivos para las clases populares.

Werner Pertot
En todo te están diciendo que estás afuera del subte, que no es para vos: en la tarifa, que sube galopando y siempre muy por encima de los cada vez más complicados colectivos; y ahora también en unas nuevas puertas de seguridad que van a reemplazar a los molinetes para que ninguno se cole sin pagar (o haga pasar a los hijos, cosa que también es habitual a esta altura).
La gestión PRO de un tiempo a esta parte pasó de tener eslóganes como “Vamos a vivir mejor” o “En todo estás vos”, o incluso el más reciente “El otro sos vos”, a directamente buscar excluir a las personas que viven en la calle, en las villas y –ya que estamos- un subte sin pobres ni personas que no hayan pagado el boleto. Los nuevos eslóganes podrían ser: “En todo están los
que pueden pagar, vos no”, “Vas a caminar más” o “El otro se quedó afuera”. Necesito un publicista del PRO que me ayude con esto.



La noticia la sacó el colega Martín Suárez: la empresa Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) publicará una licitación que costará millones de nuestros impuestos para instalar nuevas puertas de seguridad para que los usuarios no puedan evadir el pago del boleto. ¿Qué decis, lector? ¿Usar esa plata para que las estaciones estén en condiciones? ¿O para que anden las
escaleras mecánicas y los ascensores? No digas pavadas.

El objetivo de la obra es renovar 35 equipos y plantear un norte de exclusión, que ya había comenzado con los hombres de negro (con trajes negros) que pusieron a amedrentar frente a los molinetes o las tareas policiales que les hacen hacer a algunos empleados del subte. “¡Su hijo también paga! ¡Vuelva señora! ¡Tiene que pagar por el nene!”, le escuché gritar a voz
partida, hace unos meses, a una de empleadas que intentaba que ni un mocoso de 4 años pase sin abonar sus correspondientes 1414 pesos.

La tarifa es otra de las formas de excluir que viene planteando la gestión PRO. Desde que el subte quedó a cargo de la Ciudad, Mauricio Macri diferenció la tarifa de la del colectivo (para los más jóvenes, antes salían lo mismo y se tomaba como algo dado y natural y que nadie se le iba a ocurrir cambiar; inocentes palomitas…). Y desde ahí no para de subir. Ahora sube siempre
más que la inflación, como si hubiera un comando que es “POBRES NO”. (De todas formas, quien viaje en subte, sabe que está siempre con personas pidiendo ayuda, sin un mago, por todos los vagones, a veces incluso más de uno por vagón, rompiendo con viejos códigos de vendedores ambulantes).

En esa línea viene las nuevas “puertas anti evasión” (yo les digo “antipobres”, asi dejamos los eufemismos). Las razones de la licitación son las que más carne dejan: “En los últimos años se ha observado un aumento significativo en el uso irregular de las instalaciones por parte de ciertos usuarios, particularmente en lo que respecta a la evasión del pago de la tarifa”, argumenta la empresa SBASE en el documento de la contratación. ¿Y por qué será? Necesito mayúsculas más grandes.

Por supuesto, a nadie se le escapa que esta celeridad en gastas fondos públicos en puertas antipobres contrasta con la demora en avanzar con la refacción de estaciones, con el estado en el que se las suele encontrar e incluso con el comienzo de la construcción de la prometida Linea F. El mismo día que se anunció lo de las puertas, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires anunció que se postergará hasta julio la apertura de sobres por la construcción de la Línea F de la red de subterráneos porteña, a pedido de las constructoras interesadas en el proyecto. Por ahora, no hay previsión de cuando estará terminada pero piensen que mínimo el primer tramo estaría construido no antes de 2031.

A esperar sentados. Afuera del subte, porque adentro está caro

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