OPINIÓN

"Despidos porteños S.A.", por Werner Pertot

Para no ser menos, Jorge Macri está echando estatales al mismo ritmo que Milei en el gobierno nacional.

Si el objetivo es que la desocupación suba, vamos bárbaro. No solo por la ola de despidos del gobierno nacional sino que también se viene sumando el Gobierno de la Ciudad. Pese a que no parece tener problemas presupuestarios serios (ni leves) y que no puede hablar de ñoquis que venían de gestiones anteriores, porque (¡hola!) van 16 años de PRO en la Ciudad, igual Jorge Macri ordenó una reducción drástica de las plantas en todas las áreas. Los despidos se cuentan de a cientos y vienen tensionando la relación con los gremios no complacientes. Casi es una competencia con Javier Milei para demostrar quien puede achicar más el Estado y dejar más familias en la calle.

Los últimos despidos los reportó el colega Martín Suárez (uno de los pocos que habla del tema) y fueron en el Ministerio de Educación porteño, ahora bajo la mano de hierro de Mercedes Miguel. En un principio, se estimaba despidos que superaban a los 300 empleados estatales, pero de acuerdo a cifras oficiales, son 83 trabajadores pertenecientes al ministerio de Educación, que se quedan sin trabajo el 1 de abril.

¿Por qué los echan? ¿No cumplían funciones? ¿Eso significa que Soledad Acuña mantenía ñoquis en el ministerio? Como no se puede decir algo así de una de las dirigentes favoritas de Mauricio Macri, la razón es que no hay razón. “La mencionada Dirección General tiene una dotación de 900 personas, que se considera excesiva para las tareas a su cargo”, indica la información oficial. ¿Quién las considera excesivas? ¿Con qué criterio se eligieron a los despedidos? Nadie lo sabe. Es lo mismo que ocurre a nivel nacional: ya no se justifican los despidos inventándole fallas a los despedidos, simplemente se despide porque se despide (la tautología reina en esta época), se echa porque hay que achicar como fin en si mismo.

El efecto general es tan shockeante que no se registra con precisión el daño que se está haciendo en cada lugar. Y particularmente, con el Gobierno de la Ciudad pasa más desapercibido lo que hace ante los desmanes a nivel nacional.

Pero hay que decir que la administración porteña no ahorra en niveles de crueldad: concretamente, se les informó de su despido a los trabajadores por correo electrónico, simplemente indicando que su contrato se vencía el 31 de marzo. El lenguaje utilizado es muy cálido como pueden observar: “Se remite la presente a fin de informarle que su designación efectuada por RESOL-2024-1015-GCABA-SSPIE culminó el 31/03 sin renovación”. En el mismo correo, se les pide que realicen “la devolución del material de trabajo entregado en comodato".

Todo responde a un plan de recortes y ajuste que es centralizado en el Ministerio de Hacienda porteño. Por ejemplo, en el caso de educación indicaron que echaron al 10 por ciento de una dependencia: son números de Excell. Echá 10 por ciento acá, recortá 20 por ciento allá. Son decisiones desde las planillas y sin ver como esto afecta el funcionamiento del Estado.

El objetivo, se rumorea, es ir haciendo crecer la cifra hasta llegar a un total de siete mil despidos. Es un porcentaje de los 21 mil empleados que están con contratos precarios.

Por lo pronto, desde comienzo de año se vienen dando las cesantías por goteo. En muchos casos son contratos precarios que no se renuevan, porque el Estado porteño contrata de forma precaria desde hace décadas. En la volada de los últimos meses, se llevaron puestos delegados gremiales (con fueros que deberían impedir que los despidan) con más de una década de antiguedad, y no dejaron sin podar áreas como Agentes de Tránsito, empleados del Ministerio de Ambiente, trabajadores de prevención del delito; y del Concejo de Niños, Niñas y Adolescentes, entre otros sectores.

En cada caso, hay que señalar, no solo habrá familias sin ingresos en medio de una economía que envía día a día a sectores más grandes de la población a la pobreza y la indigencia, sino también áreas del Estado que funcionen peor y que presten un peor servicio a la población.

COMENTARIOS