SALUD

Obsba, la obra social de trabajadores de la Ciudad está cada vez peor

Los afiliados a OBSBA día a día ven cómo la obra social se desmorona. Sacar un turno es una misión imposible, los prestadores dejan de dar servicio y nadie da respuestas.


La obra social de la Ciudad de Buenos Aires, Obsba,  viene en caída libre desde hace años. Entre denuncias de vaciamiento y cambios en la cúpula de la misma, la gestión reciente del presidente Alejandro Amor no mejoró el oscuro panorama.  
 
OBSBA no da respuestas como lo muestran los afiliados en el grupo de facebook: Trabajadores y afiliados en defensa de OBSBA. Allí se acumulan lo comentarios sobre lo difícil que es conseguir un turno, lo caótico del sistema, las infinitas colas de espera en los hospitales y la caída de prestaciones.
 
Muchos afiliados se quejan por ejemplo, de la falta de médicos en sanatorios como el Méndez o el Cemic en una triste realidad que ya se vuelve costumbre. Desde la web de la obra social paradójicamente se jactan de tener “un centro de salud, el Sanatorio Méndez y redes prestacionales en todos los niveles de atención y complejidad, destinados a proporcionar una cobertura integral y de ágil acceso”.
 
El jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta puso en marcha un plan para la intervención total de la prestadora médica con la intención de cerrarla definitivamente. Tras varias denuncias de vaciamiento, son cerca del 10% de los habitantes de la Ciudad quienes sufren esta situación: falta de atención médica, suspensión constante de prestaciones, cancelación de turnos, discontinuidad de tratamientos y cobros ilegales de copagos.
 
Una fuente del directorio de la obra social explicó al portal En Clave que Rodríguez Larreta estaría por girar una partida de cerca de $1.000 millones para detener la sangría de un déficit mensual estimado en $350 millones. Cumplido ese plazo “ordenador”, se anunciaría que el actual esquema es inviable y se lanzaría una nueva obra social con control casi total del Gobierno porteño.
 
El plan para la ObSBA sería cambiarle el nombre y transformarla en una especie de nueva IOMA con un presidente (puesto por el Jefe de Gobierno porteño) y un miembro de directorio por cada gremio estatal de la Ciudad: ATE, UPCN, SUTECBA, médicos municipales y el restante para la Unión de Docentes Argentinos.
 
De esa manera, además achicarían la cantidad de miembros de directorio y el ejecutivo tendría pleno control sobre la obra social. El gran perdedor sería SUTECBA, que de manejar la obra social pasaría a tener solo un miembro en el futuro directorio.


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