EMERGENCIA SANITARIA

Familias porteñas demandan un retorno seguro a las escuelas

“Esto se convierte en un gran vector de contagio y factor de riesgo para profesores, estudiantes, familias y para la comunidad en general, dado que la apertura de escuelas pondrá en la calle y en los edificios escolares a circular a millones de personas”.



Más de 250 familias, docentes, estudiantes y miembros de la comunidad educativa se reunieron de forma virtual  a raíz de la “decisión inconsulta y arbitraria” de la vuelta a la presencialidad en las escuelas a partir del 17 de febrero, tal como decretó el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. Advirtieron que esto se da “sin haber proveído a las escuelas de condiciones de seguridad e higiene, ni haber explicado de qué manera se regresaría teniendo en cuenta la situación epidemiológica del momento”.

En el encuentro se planteó la necesidad de “respetar lo pautado por el semáforo epidemiológico, según el cual, frente al índice de circulación viral que tenemos en la actualidad, no es posible el retorno a las clases presenciales en las escuelas”. También se exigió reacondicionamiento edilicio, que se garanticen todos los servicios básicos: agua, luz, gas, teléfono en todas las escuelas, que se coloquen o se pongan a punto los artefactos de ventilación y calefacción en buen estado y correcto funcionamiento, medidores de dióxido de carbono, ampliación del número de sanitarios en caso de ser necesario, colocación de mosquiteros en puertas y ventanas y provisión de al menos un generador por escuela para utilizar en caso de cortes de luz.

El grupo de familias, docentes y estudiantes autoconvocadxs también propuso que se entreguen insumos de limpieza y desinfección, al menos una vez por mes, en todas las escuelas de todos los niveles y modalidades y que la entrega sea supervisada por una comisión integrada por diferentes actores de la comunidad educativa, docentes, familias, estudiantes, cooperadoras y equipos directivos.

Solicitaron también espacios con ventilación, especialmente en aquellas escuelas que no tengan estas características, alfombras y arcos sanitizantes, dispensadores de alcohol, contratación de personal idóneo para desinfección, jabón y papel descartable en todos los sanitarios.

Expresaron que preferirían “retornar a la presencialidad cuando haya un número suficiente de personas vacunadas que otorguen cierta inmunidad que por el momento no hay y que se debería bajar el nivel de contagios diarios para garantizar cierta seguridad”. En esta línea, propusieron la creación de comisiones compuestas por docentes, estudiantes, familias, cooperadoras y equipos directivos para decidir las condiciones de reapertura y el protocolo de cada escuela.

Por otra parte, denunciaron la “falta de diálogo con la comunidad educativa tanto del Ministerio de Educación de la Nación como de la Ciudad de Buenos Aires” y exigieron que esta misma comisión tenga autonomía para decidir la suspensión inmediata de clases en caso que la escuela no se encuentre en condiciones de higiene y seguridad, sin permiso ni trámite burocrático alguno.
Para dar continuidad al vínculo pedagógico las familias auto convocadas exigieron la entrega de dispositivos y la garantía de conectividad gratuita para estudiantes y profesores de todos los niveles y modalidades del sistema educativo para acceder a los contenidos educativos. También que se resuelva la negociación de las paritarias docentes con suficiente tiempo de antelación para que las clases puedan iniciar en marzo, sin dilaciones por ese tema.

También exigieron la entrega de alimentos suficientes y saludables para todos los niveles y modalidades y para las familias en lista de espera. Reclamaron por el recorte presupuestario para educación, especialmente en la Ciudad de Buenos Aires y exigieron un plan de construcción de escuelas que contemple a los miles de familias sin vacante.

Participaron del encuentro miembros de los colectivos “Psicopedagogxs en Lucha” y “Prestadores Precarizadxs”, en alerta porque los acompañantes no docentes de estudiantes con discapacidad no se encuentran contemplados entre quienes recibirán la vacuna con prioridad. Por su parte, docentes de Nivel Medio expresaron su preocupación porque la mayoría debe trabajar con varios cursos numerosos de estudiantes, en distintas escuelas, en diversos turnos teniendo que hacer uso de distintos medios de transporte varias veces por día, pero fundamentalmente, teniendo que tratar con hasta 200 estudiantes por semana. “Esto se convierte en un gran vector de contagio y factor de riesgo para profesores, estudiantes, familias y para la comunidad en general, dado que la apertura de escuelas pondrá en la calle y en los edificios escolares a circular a millones de personas”.

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