COMUNA 15

La pizzería 1893 de Villa Crespo fue recuperada por sus trabajadores

Luego de dos meses sin recibir los sueldos, los trabajadores se organizaron y comenzaron a autogestionarse. La semana pasada firmaron el contrato de alquiler del histórico local.


Tras dos meses sin cobrar, con retrasos en aguinaldo y vacaciones, los trabajadores de la pizzería 1893, ubicada en la esquina de Scalabrini Ortiz y Loyola, en el barrio de Villa Crespo comenzaron a autogestionarse en medio de la pandemia por coronavirus. Recibían los pedidos en el local, el restaurante recuperado Alé Alé los ayudó a producir y distribuir. Durmieron dentro de la pizzería para resguardar sus fuentes de trabajo mientras una consigna policial prohibía el ingreso de cualquier persona. También tuvieron que enfrentarse con los antiguos dueños para lograr que no vaciaran el local y que les cedieran los bienes a cambio de las deudas.
 
La firma del contrato de locación se concretó gracias a la solidaridad de cooperativas, fundaciones y organizaciones sociales, que ayudaron a recaudar más de medio millón de pesos para los gastos de garantía, depósito, firmas. De esta manera, 1893, se salvó en plena pandemia y la pizzería comenzó a autogestionarse.
 
Este contexto sumó dificultades como no poder atender en el local y no tener contacto presencial con los clientes. Por medio de la Cooperativa Alé Alé pudieron seguir con la producción en todo momento: usaron sus instalaciones cuando hizo falta para que las ventas por delivery les permitiera llevar un plato de comida a sus casas. Hubo que cumplir con los protocolos tales como no incluir hojas frescas en las pizzas para que no exista posibilidad de que el virus caiga en la mercadería. Sin embargo, incluyeron aceites de rúcula, por ejemplo, para mantener el sabor.
 
“Fue difícil conseguir la garantía, pero nos ayudó la UTEP Capital. En el medio nos reunimos con algunos diputados, diputadas, legisladores y legisladoras. Necesitábamos casi 600 mil pesos sumando el mes de alquiler durante el cual solo estuvimos cuidando el lugar de un posible vaciamiento”, explicó a la agencia ANSOL Ernesto De Arco, camarero de la pizzería y flamante Tesorero de la nueva cooperativa.
 
“Ya los anotamos en el Registro de Empresas Recuperadas. Ahora pueden acceder al de Trabajadores de la Economía Popular y al programa Potenciar Trabajo. El próximo paso será un proyecto de Manos a la Obra que articule a varios restaurantes recuperados”, señaló Eduardo Murúa desde la Dirección de Empresas Recuperadas.
 
Gildo Onorato, referente de la UTEP y presidente de la Federación de Cooperativas de Trabajo Evita, resalta la importancia de esta recuperación en este contexto: “Hay muchísimas desigualdades, altos niveles de pobreza y desocupación. El eje pospandemia tiene que ser el trabajo. 1893 expresa eso y también una nueva oportunidad de integración y articulación”.
 
La organización en el sindicato de la economía popular les acercó la solidaridad de la cooperativa de consumo Consol y la Fundación La Base que hicieron un esfuerzo para poder otorgarles créditos solidarios, y la compra anticipada de vouchers de consumo por parte de Movimiento Evita Capital, alcanzaron la suma necesaria para concluir la recuperación de la empresa.
 
Jonathan Thea de Seamos Libres, contó a ANSOL que se enteraron de la lucha a través de UTEP. “Se nos ocurrió hacer un aporte económico ahora y cuando la cooperativa pueda ir adquiriendo productos o hacer algún evento en la pizzería cuando lo precisemos. La necesidad es ahora y es urgente, pero en el futuro podremos hacer uso de la producción de la cooperativa”.
 
“Si bien no es habitual que se entregue financiamiento para cubrir el ingreso a un local, tampoco es habitual que se recupere una experiencia en un contexto de pandemia, aislamiento y recesión”, explicó Eduardo Amorin, de la rama de Empresas Recuperadas de la UTEP y coordinador comercial de Consol.
 


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