EMERGENCIA SANITARIA

Refuerzan medidas de prevención en el transporte público, foco de contagios de coronavirus

En los colectivos deberá instalarse una aislación física transparente entre los pasajeros y el conductor. Además, una señal de separación a un metro y medio del habitáculo del conductor. Y mientras dure la cuarentena obligatoria queda anulada la primera fila de asientos.

Foto: NA.


Al analizar cómo continúa la cuarentena obligatoria ante la pandemia de coronavirus –que ya registra más de 4000 infectados en Argentina- una de las principales preocupaciones radica en las dificultades para mantener el distanciamiento social y los cuidados de higiene en el transporte público de las grandes ciudades. Este martes, se publicó en el Boletín Oficial una nueva normativa que refuerza las exigencias en ese sentido.

La Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) estableció nuevas exigencias en el protocolo dispuesto para pasajeros y choferes de colectivos. A través de la Disposición 28/2020 se detallaron los alcances del protocolo “plan de Emergencia-COVID-19, para el transporte automotor”.

De acuerdo a la normativa, el personal asignado al servicio deberá tener a su alcance: alcohol en gel y soluciones a base de alcohol, además de jabón antibacterial y toallas desechables. Las empresas deberán proveer diariamente de barbijos a los conductores y demás empleados que desarrollen tareas vinculadas a la actividad en instalaciones de la misma, terminales de ómnibus o ferroautomotoras.

Se deberá fomentar el teletrabajo, en casos que no se correspondan con trabajos esenciales propios de la actividad, y el uso digital en transacciones para minimizar el contacto físico a través de la circulación de dinero.

En el caso del automotor urbano de pasajeros, las empresas tendrán que mantener, mientras dure la cuarentena, los esquemas de frecuencias para la prestación de servicios dispuestos para evitar la convocatoria diaria del personal que no resulte esencial para su prestación.

Antes de entrar en servicio, los conductores deberán seguir siendo sometidos a controles de temperatura corporal. Si hay fiebre o algún otro síntoma compatible con COVID-19, no deberá trabajar. En el caso de que el diseño del colectivo lo permita, se deberá clausurar la puerta de ingreso delantera. Para los pasajeros quedarán habilitadas las puertas posteriores de la unidad, para el asenso y el descenso.

En todos los colectivos deberá instalarse una aislación física transparente que separe a los pasajeros del conductor. Además, una señal de separación entre el chofer y el pasaje a un metro y medio del habitáculo del conductor. Y mientras dure el aislamiento social, preventivo y obligatorio “quedará anulada íntegramente la primera fila de asientos, debiendo sentarse los pasajeros con la debida distancia social, pudiendo el conductor manifestarlo cada vez que lo considere necesario”. El chofer deberá usar barbijo, igual que los pasajeros.

El interior de los vehículos continuará siendo desinfectado al comenzar y al finalizar cada servicio “mediante un pulverizador rociador con una solución desinfectante a base de alcohol, lavandina u amoniaco, u otro desinfectante aprobado por el Ministerio de Salud, prestando especial atención a los pasamanos y todos los elementos que utilizan habitualmente para sujetarse los pasajeros”. Mientras el vehículo se encuentre a la espera de iniciar servicio, como así también durante su circulación, deberá permanecer con sus ventanillas abiertas para facilitar la ventilación.

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