COMUNA 1

Empleados del Ministerio de Educación sobre la mudanza a la Villa 31: "No hubo una política de integración"

Una trabajadora de la cartera de Educación relató: "Crucé situaciones de marginalidad que me incomodaron. Soy del Estado y me sentí que pasaba por lugares donde el Estado no está". Denuncian que sufren robos, el transporte es deficiente y la mayoría están contratados como monotributistas.


En menos de 20 días que pasaron desde que comenzó la mudanza del Ministerio de Educación a la nueva sede en la Villa 31, al menos diez empleados ya sufrieron robos, uno de ellos a mano armada. Los empleados manifestaron su descontento respecto a la falta de seguridad, las complicaciones en el acceso y el tiempo que tardan en llegar a su nuevo lugar de trabajo.
 
El viernes pasado un trabajador salía del trabajo alrededor de las 18 horas cuando un delincuente lo interceptó y amenazó a mano armada exigiéndole sus pertenencias. "Le gatillaron", dijeron los empleados. Por el hecho hay una denuncia policial. "Tenemos que tomar medidas para cuidarnos entre todos, a veces nos vamos caminando en grupos grandes de 15 personas", dijo una trabajadora a La Nación.
 
Delegados gremiales mantuvieron reuniones con las autoridades del Ministerio para tratar la situación de disconformidad de los empleados ante la mudanza. El tema central de las quejas es la inseguridad. También hubo una reunión entre los jefes policiales de la zona y Juan Pablo Sassanosubsecretario de Seguridad Ciudadana, por lo que hubo un gran despliegue de uniformados en la zona. Desde el Ministerio de Seguridad porteño manifestaron que la reunión sirvió para readecuar el servicio de seguridad, coordinando el trabajo entre Policía de la Ciudad, la seguridad privada y el personal del Ministerio.
 
"Habrá más presencia policial en la zona, en las inmediaciones y en todos los recorridos que hacen los empleados. Se utilizarán efectivos de la Unidad de Prevención Barrial y de la Comuna en los accesos". Pero, los empleados expresaron que la presencia policial es controversial ya que genera una distancia con los vecinos que viven en el barrio.
 
María González, es trabajadora del Ministerio e indicó a La Nación que debería haber más policías a lo largo de la calle Perette y no todos en la esquina del ministerio. "No hubo una política de adaptación e integración, tampoco hubo escucha hacia nosotros. La forma de comunicación fue distante y esporádica, con anuncios periódicos de cómo estaba el avance de las obras", expresó un empleado.
 
Otra trabajadora dijo: "Crucé situaciones de marginalidad que me incomodaron. Soy del Estado y me sentí que pasaba por lugares donde el Estado no está. El contraste es violento, tenemos agua caliente y ellos no tiene cloacas". Otro trabajador manifestó: "Se dio vuelta la situación y ahora ellos tienen que integrarnos a nosotros. La gente del barrio no nos quiere. La integración debe hacerse en conjunto".
 
La mayoría de los empleados afirmó que no existió un plan de integración. "El 50 por ciento de los empleados de este Ministerio no son de planta permanente e incluso muchos son monotributistas, por lo que no tienen ART si llegan a sufrir algún tipo de accidente", contó una trabajadora.
 
Respecto al transporte los empleados manifestaron que no está garantizado el acceso necesario a su nuevo lugar de trabajo. Una empleada dijo: "Se tarda más en llegar que antes, ya que muchos no tenemos algo directo. Siempre hay que hacer combinación. Son los mismos horarios, pero mayor distancia".
 
El Ministerio puso a disposición dos combis para los empleados que salen cada 15 minutos. El chofer de una de las combis señaló que hacen 24 viajes a la estación de Retiro por día. En cada viaje entran aproximadamente 19 personas. Agentes de tránsito de la zona confirmaron que la mayoría de los empleados toman la combi.
 
Otro dato que destacaron los empleados respecto a las líneas 33 o 45 que van a Ciudad Universitaria -y que recientemente modificaron su recorrido para ingresar a la villa y pasar por la puerta del ministerio- es que cuando comiencen las clases en ese polo educativo probablemente los colectivos vengan muy llenos y no van a dar abasto. También señalaron la necesidad de implementar más combis y que el servicio no sea temporal, sino definitivo.
 
Desde el Ministerio indicaron que ya están mudados casi todos los empleados, que son 2200 en total. "El traslado, que comenzó el 10 de enero, terminará en una o dos semanas", dijeron. Dentro del edificio hay un comedor. "El menú del día sale 160 pesos y las empanadas 50 pesos", contó un empleado.
 
Los comerciantes de la zona manifestaron no tener más clientes en sus locales por el momento, aunque existe cierta expectativa respecto a esto. Angélica Cáceres, dueña del local de comidas Bodega Beer dijo: "Todavía no vimos tantos clientes nuevos, pero con que vengan 100 personas de los 2000 empleados que se mudaron, sería ideal".
 

José Zapata, dueño del restaurant de cocina peruana Las Palmeras, coincidió y afirmó que por el momento su público sigue siendo el de siempre, la gente del barrio. Arispe Rumberco, dueño de otro restaurant sobre la calle Perette dijo que quizás en el futuro venga gente del nuevo ministerio pero que por el momento además de los vecinos de la zona han venido solamente gendarmes.

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