FEMICIDIO

Apretar el botón antipánico y morir ahogada en el Riachuelo: un año sin Carla Soggiu

Fue víctima de violencia de género, denunciante de su ex pareja y poseedora de un botón antipánico que accionó varias veces antes de morir. Nadie la encontró a tiempo. A un año, su familia reclama justicia y señala la responsabilidad del GCBA.



por Luciana Rosende

Al principio el nene y la nena no participaban de las movilizaciones. Después, quisieron sumarse. Hasta hubo que hacerles remeras con la cara de su mamá. Saben que es para pedir justicia por ella, aunque tienen cinco y tres años. Desde hace uno, los crían sus abuelos. Hoy se cumple un año sin Carla Soggiu, víctima de violencia de género, denunciante de su ex pareja y poseedora de un botón antipánico que accionó varias veces antes de morir ahogada en el Riachuelo.

Carla fue secuestrada, golpeada y violada por su ex pareja y madre de sus hijos el 26 de diciembre de 2018. Ella lo denunció y él fue detenido. Tres semanas después, la joven de 28 años fue encontrada ahogada en el Riachuelo, en Barracas. Había llegado a pedir ayuda y a decir que estaba perdida. Incluso había activado el botón antipánico que le habían dado tras la denuncia. Pero nadie la encontró a tiempo. El mes pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 20 de la Capital Federal condenó a 6 años de prisión al agresor, Sergio Fuertes. Pero la causa del ataque se investigó por separado a la de la muerte. Ahora la familia de Carla espera que avance la otra, la que debe determinar si la golpiza previa provocó la desorientación que llevó a la mujer al Riachuelo y probar que fue un femicidio. Ella tenía hidrocefalia y aclaró en su denuncia que su ex le había pegado especialmente allí donde tenía la válvula en la cabeza.

Además, la búsqueda de justicia apunta a determinar la responsabilidad del Gobierno de la Ciudad por no haber encontrado a Carla pese a que activó varias veces el botón antipánico. Se supo luego que el GPS del dispositivo no funcionaba. La denuncia, publicada en su momento por El Destape y presentada en la causa, dice que el contrato de la empresa que prestaba el servicio de geolocalización al GCBA (Coradir) había vencido el 31 de diciembre y que hubo un período en el que no funcionó el sistema, hasta que otra empresa (Soflex) la reemplazó.

“El GCBA no entregó ninguna prueba de todo lo que les pedimos. Creo que se complicó (la causa) porque está implicado el GCBA. Ellos no entregan nada. Hay una parte que los incrimina”, remarcó Alfredo Soggiu, padre de Carla, en diálogo con Nueva Ciudad. Y agregó: “Es una inmundicia lo que hicieron para tapar lo mal que actuaron. Pero no sé hasta qué punto podrán esconder todo. Yo hasta que me muera voy a seguir”.

Si bien la condena a seis años para Fuentes no lo dejó conforme, sí destaca que sienta un precedente. Ahora el objetivo es demostrar que esos golpes que la Justicia ya probó y por los que lo condenó dejaron secuelas que motivaron la desorientación de Carla cuando terminó en el Riachuelo.

Las críticas apuntan también a la respuesta que recibió la mujer cuando fue a denunciar: “No le ordenaron ni una resonancia tras la denuncia. Ella contó lo de la hidrocefalia y figura que ella declaró que él le pegaba adrede donde tenía la válvula. Le dieron un botón y le dijeron ‘arreglate’. Como que eso eventualmente le iba a salvar la vida”. Pero no.

“La conclusión que uno saca es que el 144, la restricción, la perimetral, no sirven. Hay que cambiar todo. A mi hija tuvieron 90 minutos para encontrarla. A veces la vida de una chica depende de dos minutos. El sistema hay que cambiarlo”, alertó Alfredo.

El día 15 de cada mes, la familia de Carla se reúne en el mástil de Amancio Alcorta y Sáenz, donde una imagen la recuerda. Este miércoles, al cumplirse un año del femicidio, realizarán allí a las 17.30 una misa con el Padre Todo, para luego marchar a Plaza Traful y dar una conferencia de prensa a las 19.

Además de los homenajes de cada 15, el segundo miércoles de cada mes se reúnen con otros madres y padres que integran la agrupación "Familiares sobrevivientes de femicidios". Van a Plaza de Mayo, donde en diciembre entregaron un petitorio “para que el Estado ahora que tiene un Ministerio (de las Mujeres, Géneros y Diversidad) le empiece a dar otra mirada a esto”.

“Conformes no vamos a estar nunca. Los padres de él tienen un lugar donde visitarlo aunque le den dos mil años de cárcel. Nosotros a nuestra hija no”, lamentó Alfredo. Y siguió: “Ahora el tema es criar a los nenes. Tener paz para eso. Pero falta”. Primero, necesitan justicia.

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