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Condenas por explotar a al menos 17 mujeres en un prostíbulo con la fachada de una confitería en Palermo

Los dueños de la confitería Río Cabaña, donde se explotaban mujeres en situación de vulnerabilidad, recibieron penas de hasta ocho años y medio de cárcel. Además, se ordenó el decomiso de sus cuentas y bienes para la reparación económica de las víctimas.

Foto: Claudia Conteris/ Ministerio Público Fiscal


Detrás de la fachada de la confitería Río Cabaña, en Palermo, funcionaba un prostíbulo VIP donde fueron explotadas al menos 17 mujeres en situación de vulnerabilidad. Así lo probó la Justicia, que condenó a los dueños y ordenó una reparación económica para las víctimas.

El Tribunal Oral Federal N°4 condenó a ocho años y medio de prisión a Horacio Alejandro Saran y Graciela Tomasi, la pareja dueña del prostíbulo Río Cabaña, que funcionaba bajo la fachada de “exclusiva confitería” en el barrio de Palermo. Así lo informó el portal oficial del Ministerio Público Fiscal.

Silvio Ángel Tomasi y Gerardo Alberto Ketterer, encargados del local, recibieron ocho años de prisión. Todos ellos deberán pagar la pena máxima de multa, equivalente a $125.000, por ser considerados coautores del delito de trata de personas con fines de explotación sexual. En tanto Juan Carlos Milla fue condenado a tres años de prisión en suspenso como partícipe secundario en orden al mismo delito.

Tal como había pedido la fiscalía, el tribunal ordenó la reparación económica de las víctimas, el decomiso del dinero de una cuenta que los dueños abrieron en Suiza equivalente a un millón de dólares, del inmueble donde funcionaba el prostíbulo y del estacionamiento que se encontraba al lado del local y que también es propiedad de los acusados. Además, el tribunal hizo lugar a la demanda civil y condenó a los cinco imputados a abonar la suma de $3.800.000 por daños y perjuicios. Se probó que la banda explotó al menos a 17 mujeres en situación de vulnerabilidad en el prostíbulo “Río Cabaña”, en avenida Córdoba 4937.

En representación del MPF intervino la Fiscalía General N°2 a cargo de Abel Córdoba, con la colaboración la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX). En la instancia de debate también prestó su colaboración la Dirección General de Recupero de Activos y Decomiso de Bienes, a cargo de Carmen Chena, en especial en lo referido a la estimación de la reparación económica requerida para cada una de las víctimas, así como también en las diversas gestiones llevadas adelante para solicitar el decomiso de los fondos depositados en Suiza.

La querella de una de las víctimas estuvo representada por el Programa de Víctimas de Trata de Personas de la Defensoría General de la Nación. “Se empieza a consolidar en la jurisprudencia una línea de actuación que viene trabajando hace tiempo el Ministerio Público Fiscal en el aspecto reparatorio de las víctimas de trata, que destaca la importancia de investigaciones patrimoniales eficaces durante la instrucción de un caso que después se traducen en penas pecunarias y reparación”, aseguró el fiscal Marcelo Colombo, de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX).

La investigación se inició en julio de 2013, a través de una denuncia anónima al 911 en la que una persona indicó que dentro de la confitería “Río Cabañas” habría trata de personas y prostitución. Luego, se realizaron otras tres denuncias de manera independiente y todas confluyeron en la causa principal.

Se estableció que los dueños del lugar captaban mujeres a través de anuncios publicitarios en medios gráficos que enunciaban la búsqueda de “meseras” o bien para “efectuar presencias” en discotecas. Una vez allí, les indicaban que debían ejercer la prostitución. Los denominados “pases” debían realizarlos en albergues transitorios de la zona o en casas particulares y los encargados se quedaban con un porcentaje y además les descontaban “comisiones” y otros rubros como “multas”, que las aplicaban por ausencias, llegadas tarde u otras sanciones. El local funcionaba desde las 13 hasta las 6 de la mañana y las mujeres debían dividirse en dos turnos.

El juicio comenzó el 21 de marzo y a lo largo de las audiencias declararon 16 testigos. Uno de los policías que declaró describió al local “Río Cabañas” como un lugar “muy coqueto” y agregó que “adentro, casi siempre había chicas de otras nacionalidades”. Acerca de los "servicios" dijo que el precio “era más elevado que en cualquier otro lugar”. Otras de las declaraciones más relevantes fue la de una gendarme que participó del allanamiento y relató que ingresaron sin hacer uso de la fuerza “porque era una whiskería” y que esa misma noche se realizaron varios procedimientos simultáneos que incluyeron el estacionamiento y un hotel cercano. La testigo recordó que en ese momento había 13 mujeres, dos “clientes”, un mozo y un responsable a cargo. Describió al lugar “como un laberinto”.

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