COMUNA 15

Vecinos preocupados por lo que habrá debajo del Viaducto San Martín

Luego de la inauguración del Viaducto San Martín, los vecinos de Chacarita, Villa Crespo y La Paternal están preocupados sobre lo que suceda debajo de la elevación del tren.


La elevación de las vías a lo largo de cinco kilómetros entre Palermo y La Paternal, y las consecuentes once barreras menos y otras once calles abiertas, cambió la cara de los barrios que atraviesa. Muchos vecinos ven con preocupación lo que pueda llegar a suceder en el bajo viaducto.
 
“Antes el barrio era como una isla. Acá somos todas personas mayores o talleres, siempre fue muy tranquilo. Con la apertura de las barreras hay más movimiento", dice a La Nación Nilza Duarte, vecina de Chacarita. La cortada en la que vivía hace cincuenta años pasó a ser una calle.
 
Los vecinos de La Paternal, Villa Crespo, Chacarita y Palermo se preocupan por el destino que tendrán los terrenos debajo del viaducto. En la intersección de Vera y Fitz Roy (otra nueva calle que se abrió) Erika Acosta plantea: "La obra está buenísima, pero no sabemos qué van a poner debajo. Escuché que tal vez se llene de bares, algo raro en un barrio muy tranquilo. Pero si no ponen nada tal vez se llene de familias".
 
La zona de Warnes sigue completamente en obra: falta quitar las vías viejas, hay tachos naranjas que delimitan los carriles de los autos y enormes montículos de tierra que descansan debajo de las vías por las que ya circula el tren elevado.
 
Para Silvia García, vecina de Palermo, si los espacios se destinaran a postas deportivas, o espacios para niños o jubilados, tendrían mayor utilidad. "¿Pero quién va a abrir un comercio hoy", se pregunta.
 
Otra cuestión es la falta de semáforos en las calles nuevas que se abrieron y la alta velocidad que pasan los vehículos, algo que el Gobierno de la Ciudad debería resolver a la brevedad.
 
Los vecinos en su mayoría quieren que en esos lugares haya espacios públicos, que sean de uso comunitario como centros culturales o de salud, estos datos surgieron luego de las reuniones organizadas por los propios equipos de Participación Ciudadana del Gobierno porteño.
 
En enero pasado, el Gobierno porteño cambió el sentido de circulación de la calle Iturri en Chacarita, sin consultar ni avisar a los vecinos que viven en ese sector del barrio comprendido entre Jorge Newbery, las vías del ferrocarril San Martín y el Parque Los Andes, conocido como La Cueva. Esta zona gozaba de características fisonómicas, sociales, culturales e históricas que lo hacían único en el ámbito de la Ciudad: poca movilidad social, lo que permite que las familias pioneras del barrio aún sigan habitando en el mismo lugar, tranquilidad absoluta en sus calles y veredas donde aún podían verse a los vecinos compartiendo charlas a toda hora, niños jugando en las veredas.
 
La calle Iturri es la prolongación de la avenida Dorrego del eje vial de alto tránsito Muñecas/Acoyte/José María Moreno/Centenera. Ese eje sumado a los caudales vehiculares derivados por Camargo/Darwin/Muñecas desemboca en la avenida Dorrego teniendo la posibilidad los automovilistas de ir a la derecha o a la izquierda por ellas prosiguiendo su marcha fluida. Pero el cambio de mano de Iturri permite que todo ese aluvión de autos se derive por Iturri hacia el interior del barrio afectando de múltiples maneras la vida de los vecinos.


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