DERECHOS

¿Por qué los vecinos y las vecinas reclamaron el cambio de nombre de la Villa 1-11-14?

“El nombre actual de Villa 1-11-14, bautizada por sus vecinos como ‘Bajo Flores’, está emparentado con el accionar de Estado y con una deuda del mismo con muchos de sus habitantes”, plantean. Qué nombre proponen.



El número que designa a la Villa 1-11-14 nació bajo un régimen de facto y se relaciona con el plan de erradicación que llevó las topadoras dictatoriales a las villas porteñas. Por eso, vecinos y vecinas quieren cambiarlo. Y llevaron el reclamo a la Legislatura: proponen que su barrio se denomine “Padre Rodolfo Ricciardelli”, en homenaje el sacerdote fundador del Movimiento de Curas Tercermundistas que tanto hizo por  las familias del lugar.

“El nombre actual de Villa 1-11-14, bautizada por sus vecinos como ‘Bajo Flores’, está emparentado con el accionar de Estado y con una deuda del mismo con muchos de sus habitantes. El 23 de diciembre de 1955 el gobierno de facto encabezado por Pedro Eugenio Aramburu crea, a través del Decreto/Ley 6404/1955, la Comisión Nacional de la Vivienda, a la que se le ordena presentar un ‘Plan de Emergencia’ en un lapso no mayor a sesenta días. De esta gestión y este plan nace el primer plan de erradicación de las villas de la Ciudad de Buenos Aires. Estos barrios que tenían diferentes denominaciones (Villa Saldías, Villa Piolín, etc.) pasaron a figurar en los planos municipales con una numeración. Nuestro barrio quedó entre los núcleos 1, 11 y 14. De ahí su nombre”, explican en los fundamentos del proyecto de ley presentado ayer, impulsado por el cura párroco de la Iglesia Madre del Pueblo, Juan Isasmendi, y entregado por la comisión de delegados de la 1-11-14, el cura y Manon Laugier, representante jurídica de la 1-11-14.

“Este proyecto es el reflejo del sentimiento y la convicción de las decenas de miles de habitantes que hoy viven en lo que todavía, a pesar de 35 años de democracia, se denomina Villa 1-11-14”, plantearon vecinos y vecinas.

El nombre que eligen es para recordar al padre Ricciardelli. Son muchos los testimonios de vecinos y vecinas que lo vieron parado ante las topadoras evitando que la dictadura derribara las casas. “Si la Virgen no quiere, no nos van a echar”, decía. Entre otras cosas, denunció la desaparición de los jóvenes militantes de la Escuela de Belén y levantó durante el Congreso Eucarístico hacia 1980 una bandera reclamando la aparición de las personas desaparecidas. Además de luchar y frenar contra la erradicación, en democracia su pelea siguió contras las drogas y por la urbanización.


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