BALVANERA

¿Qué reclamos se colaron en plena inauguración de la Manzana 66?

El acto iba a estar a cargo de Larreta, pero lo protagonizó Santilli. En medio de su discurso, se alzaron banderas y pancartas por cuestiones ambientales y educativas. El pedido de más plazas y el rechazo al cierre de escuelas, principales reclamos.



Estaba pautado oficialmente que el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, inaugurara esta mañana la plaza de la Manzana 66, un nuevo espacio verde en Balvanera, generado a costa de lucha vecinal. Pero fue su segundo, Diego Santilli, quien protagonizó el acto. En plena inauguración, varios reclamos lograron colarse entre banderines y música de la Sinfónica de la Ciudad.

Mientras Santilli resaltaba la importancia de la obra, en Belgrano y Jujuy, distintos grupos de vecinos alzaron sus banderas y pancartas tanto por cuestiones ambientales como educativas. “Basta de mutilar nuestros árboles”, fue uno de los reclamos, junto con el pedido de una plaza en Pringles y Rocamora.

En materia educativa, se hizo sentir el rechazo al cierre de las 14 escuelas comerciales nocturnas que el Gobierno de Larreta está cerrando, así como el repudio al cierre del lactario del jardín que funciona en el Hospital Ramos Mejía. “Larreta y Acuña cierran escuelas”, exclamó una vecina, y otra agregó: “No cierren escuelas, ábranlas. Hace 11 años que están: podrían haber cambiado los planes y no decir que están obsoletos”. El comentario apuntaba a la justificación que dio la ministra de Educación, Soledad Acuña, sobre el cierre de las nocturnas: que sus planes de estudio estaban desactualizados.

En tanto, vecinos de la Manzana 66 difundieron en las últimas horas sus críticas a la inauguración de este miércoles: “Estuvimos recorriendo la M66, de verdad no entendemos cómo apuran la inauguración, falta mucho, falta plantar, el riego, bancos, tachos de basura, bebederos, luminarias, el pliego de la empresa decía fecha de entrega febrero 2019”.

También está pendiente el jardín de infantes que, según el plan oficial, se inaugurará en 2020. Igual que todo el espacio verde y público, la promesa del nuevo jardín surgió como un logro de la lucha vecinal. Pero en los últimos meses esa promesa comenzó a diluirse: allí donde el Gobierno de la Ciudad había garantizado que habría 300 nuevas vacantes, sólo quedarían unas 50. Porque el traslado del jardín que funciona en el Hospital Ramos Mejía –resistido por la comunidad educativa, que además cuestiona el cierre del lactario para 2019- implica que alrededor de 250 de esas vacantes ya estarán cubiertas.

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