CORRIENTES PEATONAL

El calvario por el que atraviesan los comerciantes por las obras en la avenida Corrientes

A un año del inicio de las obras de remodelación de la avenida Corrientes, los comerciantes se quejan del caos en el que viven, sumado a la crisis económica que vive el país.


La situación crítica de los comercios de la avenida Corrientes, en el tramo que va desde Callao hasta Libertad, que vieron complicadas sus ventas porque a la caída general del consumo se le sumó una reducción de la clientela por las obras de expansión del área peatonal.
 
Además, muchos comerciantes reclaman por el polvillo constante que ensucia las mercaderías, por roturas de caños que inundaron depósitos y por la falta de información oficial sobre el cronograma de las obras y su conclusión. En tanto que la crisis económica desalienta sus esperanzas de que la peatonalización de Corrientes compense en el futuro la actual caída en las ventas.
 
"Las ventas no dan para cubrir los gastos", explicó a La Nación Marcelo Nodrid, que gestiona La Giralda desde enero, cuando lo heredó de una tía abuela. Desde entonces, cuatro mozos dejaron sus trabajos en el café y ahora quedan solo dos. Nodrid atribuye las dificultades a la situación económica general, sumado a que las obras de ensanche de las veredas de Corrientes redujeron mucho la circulación de gente. Los peatones deben circular por un estrechísimo pasillo abierto entre vallas. "La gente trata de salir del claustrofóbico pasillo lo más rápido posible, y pasa de largo sin entrar al local", se lamenta Nodrid.
 
"Sufrimos una fuerte caída de nuestras ventas", se quejó la encargada del local Clandestine y dijo que debido a la colocación del vallado ahora mucha gente prefiere circular por la vereda de enfrente. Agregó que le suplicó al Gobierno de la Ciudad para que no rompan las veredas en diciembre, justo antes de las Fiestas: "Ahí sí que nos matan", dijo.
 
"El Gobierno dijo que instalaría una media sombra para frenar las nubes de polvillo que genera la obra, y que afecta los ojos y los libros. Es desesperante. Y aunque reclamamos cinco veces, no tuvimos respuesta", se quejó a La Nación Ema, vendedora de la librería El Lorraine, donde las ventas cayeron un 12% en lo que va del año. "Se nos inundaron los depósitos por un problema con un caño afectado por los trabajos", dijo María Susana Hernández, de la librería Hernández.
 
Gabriela Rocha, de la librería Dickens, reclamó por la falta de comunicación del Gobierno: "El feriado del lunes 19 de noviembre rompieron, sin avisarnos, la vereda de todo el frente del local y perdimos el día de trabajo". También en el café notable El Gato Negro reclamaron por la comunicación oficial. "Armamos un cartel que decía 'abierto' y lo pusimos sobre las vallas porque la gente creía que el paso estaba inhabilitado y dejó de circular", reclamó Juan Rodríguez.
 
Este año cerraron sus puertas la célebre bombonería Lion D'or, que desde hace unos cien años ocupaba sobre la avenida Corrientes un espacioso local y ahora se mudó a otro mucho más reducido, y el restorán La Martona, que bajó la persiana después de casi 20 años.
 
Las obras de peatonalización de la avenida Corrientes se proyectaron en dos etapas. La primera, que abarcó desde el Obelisco hasta Florida, fue inaugurada en julio y costó $50.8333.334. En tanto que la segunda, que se prolonga desde Callao hasta Libertad, está presupuestada en $131.448.049. Allí, los trabajos incluyen la reducción de los carriles vehiculares de cinco a cuatro.
 
Los dos carriles de la izquierda (yendo desde Callao hacia el Obelisco) funcionarán para vehículos particulares, y entre las 19 y las 2 de la madrugada serán de uso exclusivo para peatones. En tanto que los dos carriles de la derecha serán usados las 24 horas por colectivos y taxis. Además, para ampliar el espacio peatonal, se están ensanchando las veredas en 2,6 metros. Las obras son ejecutadas por la empresa contratista Algieri SA. y quedarían concluidas en junio de 2019.


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