DERECHOS HUMANOS

Lesa humanidad: juzgan a seis represores de dos centros clandestinos porteños

Tras varias postergaciones, comenzó el juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Garage Azopardo y Coordinación Federal durante la última dictadura. Seis represores acusados, por delitos contra 67 víctimas.



El juicio por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra casi 70 personas que estuvieron secuestradas durante la última dictadura en los centros clandestinos conocidos como Coordinación Federal y Garage Azopardo, dependencias de la Policía Federal en territorio porteño, comenzó ayer ante el Tribunal Oral Federal 6. Hay seis represores de la Policía y el Ejército en el banquillo.

Es el primer juicio que analizará los delitos cometidos en esos dos centros clandestinos de detención, a cinco años de su elevación a juicio y tras haber sido pospuesto en dos oportunidades. Los hechos son investigados por el juez federal Daniel Rafecas, en el marco de la megacausa que abarca las violaciones de derechos humanos a cargo del Primer Cuerpo del Ejército durante la última dictadura.

Los acusados de mantener a personas secuestradas y someterlas a torturas son el ex comisario inspector Carlos Gallone, el ex agente de civil del Ejército Raúl Guglielminetti y los ex policías federales Eduardo Comesaña, Fausto Mingorance, Rafael Romero y Juan Manuel Grosso. Salvo Gallone, que fue condenado a prisión perpetua por la Masacre de Fátima, y Guglielminetti, que ya acumula varias condenas por delitos de lesa humanidad, el resto llegó libre al debate, según consignó Página 12.

Durante el juicio se analizarán las violaciones a los derechos humanos sufridas por 67 personas. Entre los casos se encuentra el conocido como “La noche de los judiciales”, un operativo de la Policía Federal y el Ejército que apuntó a secuestrar a un grupo de empleados y empleadas judiciales que integraron de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación. Las víctimas, entre ellas el actual dirigente sindical del sector Julio Piumato, fueron secuestradas en Coordinación Federal y torturadas. Luego, muchas fueron asesinadas.

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