PARA ENTENDER

De 15 a 26 artículos, dos proyectos con el mismo repudio en la comunidad educativa

La propuesta de creación de la Unicaba nació envuelta en la polémica: docentes y estudiantes de los 29 profesorados porteños pusieron el grito en el cielo. Tras masivas protestas, el oficialismo presentó un nuevo proyecto. Pero no acalló el reclamo. Los motivos.

El 1° de diciembre del año pasado se publicó en la Ciudad un proyecto de ley que desató polémica desde su nacimiento: la creación de la Universidad de Formación Docente, más conocida como Unicaba. La comunidad educativa de los 29 profesorados y traductorados porteños no tardó en alzar la voz para denunciar que la iniciativa oficialista implicaba borrarlos del mapa. Casi nueve meses después y tras múltiples y masivas manifestaciones de repudio, llegó un nuevo proyecto a la Legislatura. Sin embargo, el rechazo continúa.

El primer proyecto, de 15 artículos, fue reemplazado por una nueva iniciativa, de 26 puntos, presentada el viernes último y que se votaría en las próximas semanas, según dijo el presidente de la Comisión de Educación en la Legislatura, Maximiliano Ferraro. La principal diferencia entre uno y otro proyecto radica en que el segundo prevé en principio la continuidad de los 29 institutos de formación docente porteños. Es decir, su coexistencia con la Unicaba. Pero detractores de la medida advierten que en los hechos implicará la destrucción de los terciarios.

Débora Kozak, rectora del Normal 1, dijo a Nueva Ciudad que "el nuevo proyecto, si bien dice mantener los Profesorados, les quita totalmente su autonomía y genera su virtual intervención por parte del Ministerio de Educación" de la Ciudad, que será el encargado de la acreditación y registración de los Institutos, de modernizar su gestión con sistemas informáticos digitales, planes de estudio, capacitación y evaluación de los Profesorados, entre otras atribuciones.

Respecto a la creación de la Unicaba, el proyecto estipula que el organismo gozará de autonomía académica e institucional y autarquía económica, financiera y administrativa dentro de la órbita del Ministerio de Educación. Pero no deja en claro un punto clave: el del presupuesto. Según su artículo 19º, "hasta tanto se dote a la Unicaba de presupuesto propio, el Poder Ejecutivo queda facultado a realizar las modificaciones presupuestarias necesarias, a fin de garantizar los recursos indispensables para atender las erogaciones correspondientes". Al respecto, Kozak encendió la alarma ya que como el proyecto "no define de dónde saldrá el presupuesto para la Unicaba, puede afectar a nuestras instituciones, que ya están desfinanciadas".

En el mismo sentido se pronunció ante la consulta de este medio la legisladora de Unidad Ciudadana y vicepresidenta primera de la Comisión de Educación, Lorena Pokoik, quien advirtió que se trataría de un proyecto de muerte lenta de los 29 institutos”. ¿Por qué? “Porque el GCBA no puede garantizar que la Unicaba va a estar preparada en términos edilicios, administrativos y de asignaciones de cargos docentes y convalidaciones de materias para marzo. Por lo tanto, no podrían abruptamente destruir todo”, pero una vez creada “esa universidad pasa a ser autónoma y luego puede crear la carrera de historia, de filosofía, es decir que ahí se estaría superponiendo a todo el sistema de formación actual, que es lo que va a terminar sucediendo”.

Sobre la presentación de un nuevo proyecto, tras largos meses de un manifestaciones contra la iniciativa original, Pokoik señaló: “Estuvimos debatiendo seis meses sobre un proyecto de 15 artículos que es inviable. Lo que no es inviable es que destruyan los 29 institutos creando una universidad que en vez de ser complementaria sea suplementaria. Por lo tanto en un año o dos, una vez que hacen la transferencia de todo, te dicen ‘para qué vamos a mantener el Lengüitas si ya tenemos la carrera de formación en diferentes lenguas en la Unicaba’. Y así se va a ir transfiriendo absolutamente todo”.

Por todo eso, sumado a la incertidumbre que genera la creación de la universidad tanto para los actuales trabajadores de los profesorados y traductorados como para los estudiantes que ya están cursando en esos espacios, el rechazo continúa firme pese al nuevo proyecto. Esta semana, de hecho, el repudio a la Unicaba volverá a sentirse con fuerza en las calles porteñas.

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