DISCRIMINACIÓN

Despidieron al primer cartero que garantizó el servicio postal en la Villa 21-24

Correo Argentino llegó a la villa tras un largo reclamo vecinal. Emanuel Molla, habitante de la 21-24 desde que nació, estuvo a cargo de ese reparto de correspondencia. Pero luego la empresa lo trasladó y volvió a discriminar al barrio. Ahora, fue despedido.



“El telegrama llegó a mi punto de reparto. Yo mismo recibí mi mala noticia”, dice Emanuel Molla, de 30 años, horas después de enterarse que fue despedido del Correo Argentino, donde trabajó durante casi cinco años. En ese tiempo se convirtió en el primer cartero de la Villa 21-24, tras una larga lucha del barrio –su barrio- por acceder al servicio postal. En el último tiempo, pese a los reclamos, los vecinos volvieron a ser discriminados a la hora de recibir correspondencia.

La explicación formal que recibió Molla fue que su despido se debió a una reducción de personal. Pero él lo asocia con otra cosa. Con la pelea que dio por mantener el servicio postal en la villa, donde vive desde que nació. Y con la exposición que tuvo como primer cartero de la 21-24 de Barracas.

Recién en 2013, con el impulso del presidente de la Junta Vecinal de la Villa –Christian Heredia-, se logró que Correo Argentino entrara y las cartas llegaran a cada vivienda del barrio. Fue entonces cuando Molla comenzó a circular los pasillos de la villa para entregar DNI, telegramas, buenas y malas noticias. “Hicimos una revolución ahí –describe, en diálogo con Nueva Ciudad- La gente del barrio se sacó la mochila de tener que dar una dirección de afuera cada vez que hacía un trámite”.

Pero, hace algo más de un año, el servicio fue interrumpido. Correo Argentino trasladó a Molla a otro puesto de reparto y la Villa 21-24 volvió a quedar afuera. Desde entonces, los vecinos y vecinas deben buscar su correspondencia en un punto de entrega fijo en la frontera del barrio, sin que llegue a sus casas. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad, incluso, se hizo eco del reclamo por el respeto del servicio postal en todas las villas porteñas, algo que por estos días no se está cumpliendo. 

Molla cuenta que nunca dejó de reclamar por el retorno de ese servicio. Incluso, exponiéndose mediáticamente. Por eso, relaciona el despido con su lucha. “No quiero que quede así. La gente del barrio se merece igualdad. ¿Por qué afuera entregan las cartas en cada casa y acá no? A ellos (Correo Argentino) la gente del barrio no les interesa”, sentencia.

Vecino de la Villa 21-24 desde que nació, Molla vive con su mujer, un nene de 12 años que está por terminar la escuela primaria y una nena de 7 que cursa tercer grado. “Está complicada la situación, con tantos aumentos. Y ahora, desempleado, peor”, se lamenta. En la mañana de este lunes, en el puesto de reparto de Pompeya al que fue derivado cuando Correo Argentino suspendió el servicio postal en la villa, recibió el telegrama que anunciaba su propio despido. 

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