El 75% de los hogares en barrios populares no puede cubrir sus necesidades básicas, según un relevamiento nacional

Un informe del Instituto Periferias elaborado sobre más de 5.000 casos revela que tres de cada cuatro familias que habitan en barrios vulnerables no logran solventar gastos esenciales como alimentación y salud, en un escenario de precariedad laboral creciente y endeudamiento estructural.



Un relevamiento nacional del Instituto Periferias, basado en 5.088 casos distribuidos en todo el país y realizado durante agosto de 2026, determinó que el 75,4% de los habitantes de barrios populares considera que los ingresos de su hogar no alcanzan para cubrir necesidades esenciales como alimentación y salud. En el extremo opuesto, apenas el 10,8% de los encuestados indicó que sus ingresos son suficientes para afrontar los gastos cotidianos.

El colapso del poder adquisitivo está estrechamente vinculado a la situación del mercado laboral: casi la mitad de los hogares relevados —el 49,4%— perdió el empleo principal de alguno de sus integrantes durante el último año, mientras que el 46,8% de los consultados obtiene sus recursos fundamentalmente a través del trabajo informal o changas.

El impacto en la dieta es severo: el 73,4% de los hogares dejó de consumir carnes, frutas, lácteos o legumbres, y el 43,7% atraviesa inseguridad alimentaria grave, mientras que el 42,3% pasó un día entero sin comer por falta de dinero.

Ante la insuficiencia de ingresos, el crédito se convirtió en un mecanismo recurrente para garantizar la subsistencia: el 61,8% de la población relevada mantiene actualmente algún tipo de deuda financiera, y el 59,8% debió endeudarse específicamente para comprar alimentos.

En la Ciudad de Buenos Aires, un relevamiento del Movimiento Evita CABA junto con el Observatorio de Economía Popular de la UBA sobre 231 hogares de 26 barrios porteños —entre ellos Ciudad Oculta, Padre Mujica, Villa 21-24, Villa Lugano y La Boca— arrojó que el 71,8% recurrió a tarjetas de crédito o préstamos en los últimos dos años. De ese universo, el 73% destinó ese dinero a comprar alimentos, y el 54% lo usó para gastos de salud.

La crisis también se refleja en el acceso a servicios: el 62,2% de los residentes de barrios populares no cuenta con obra social ni prepaga y depende exclusivamente del sistema público de salud, mientras que el 48,1% de las viviendas no está conectada a la red cloacal y el 73,5% utiliza garrafas para cocinar. A esto se suma que en el 40,1% de los casos se dedican entre 5 y 12 horas diarias a tareas no remuneradas de cuidado de niños o adultos mayores, una carga que recae de manera desproporcionada sobre las mujeres y limita sus posibilidades de inserción laboral.

El sociólogo y director del Instituto Periferias, Daniel Menéndez, señaló que el informe da cuenta de una "crisis de ingresos" y advirtió que bajo estas condiciones "no hay plata que aguante".

Además, alertó que a esa situación "se le suma la emergencia del endeudamiento como rueda de auxilio". El informe se difunde en un contexto en que las proyecciones privadas anticipan un repunte de la pobreza general: la consultora ExQuanti estimó que la cantidad de personas pobres treparía a 15,1 millones hacia mediados de 2026, tras sumarse 1,7 millones más solo en el primer semestre.



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