Crisis textil: las importaciones acaparan el 70% del mercado y la industria denuncia competencia fraudulenta

La Fundación Pro Tejer y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) alertaron que los productos importados pasaron a dominar cerca del 70% del mercado interno, mientras la producción nacional acumula una caída del 34% frente a 2023 y las fábricas operan al 39% de su capacidad instalada.



La industria textil argentina enfrenta un cambio estructural sin precedentes recientes: según informes de la Fundación Pro Tejer y de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), alrededor del 70% del mercado nacional se abastece actualmente con productos del exterior, en marcado contraste con el equilibrio histórico que dividía en partes iguales la oferta entre producción local e importada.

Durante el primer semestre de 2026 ingresaron al país 177.356 toneladas de textiles e indumentaria por un valor de 911 millones de dólares. Si bien el volumen total cayó un 20% en términos interanuales y el valor retrocedió un 5%, ese descenso no fue parejo a lo largo de toda la cadena: mientras se redujo el ingreso de insumos que alimentan la producción nacional, las importaciones de productos terminados se mantuvieron en niveles elevados.

La contracción se concentró en los eslabones iniciales —materias primas, hilados y tejidos—, en tanto que la indumentaria terminada creció un 62% en toneladas y un 36% en dólares, y las confecciones para el hogar avanzaron un 26% en volumen.

El deterioro productivo queda expuesto en los indicadores del sector: la producción textil cayó un 24,4% en el primer semestre respecto del mismo período de 2025 y acumuló un retroceso del 34% frente a 2023. El uso de la capacidad instalada descendió al 39%, lo que en términos concretos significa que aproximadamente seis de cada diez máquinas disponibles en las fábricas permanecen sin funcionar.

La Fundación Pro Tejer apuntó que la apertura comercial, la desregulación de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real golpean a la producción local en un contexto de costos elevados y demoras en las medidas destinadas a mejorar la competitividad. Por su parte, FITA denunció la existencia de "competencia fraudulenta" y señaló que las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización aplicados en los últimos años favorecieron principalmente a los productos del exterior, mientras la producción nacional continúa soportando una elevada carga tributaria, altos costos logísticos y falta de financiamiento; a ello se suma la competencia de plataformas como Shein y Temu, que comercializan mercadería sin pagar aranceles.

Ante este escenario, desde FITA reclamaron el cumplimiento estricto de la normativa vigente en materia de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones de competencia equitativas como condición necesaria para reactivar el desarrollo industrial.

Las entidades aclararon que el sector no se opone al comercio internacional —y mencionaron negociaciones vinculadas al acuerdo Mercosur-Unión Europea y gestiones con Estados Unidos—, pero reclaman controles sobre los valores declarados en las importaciones y garantías para sostener la producción, la inversión y el empleo en el país.

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