El traspié con el Súper RIGI en el Senado complica al Gobierno y alimenta las dudas sobre la reforma política

El oficialismo no logró firmar el dictamen del Súper RIGI en comisión tras el rechazo de senadores del PRO, la UCR y el peronismo disidente, y en la Casa Rosada el revés fue leído como una señal de alerta que va más allá del proyecto económico y anticipa dificultades para avanzar con la eliminación de las PASO.



El Gobierno de Javier Milei volvió a fracasar en su intento de firmar el dictamen para el proyecto de Súper RIGI, un régimen de incentivos fiscales para inversiones superiores a 1.000 millones de dólares en sectores considerados estratégicos, aun después de haber aceptado cambios en el texto. El macrista Martín Göerling, el radical Maximiliano Abad y Carlos "Camau" Espínola frustraron el despacho en el plenario de comisiones que Patricia Bullrich había convocado para avanzar con la iniciativa.

La Libertad Avanza resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta la semana siguiente al no conseguir las firmas necesarias para habilitar el tratamiento en el recinto. Los bloques de la UCR y el PRO exigieron incorporar un artículo que establece que, cuando exista una diferencia de hasta el 15% entre la oferta de una empresa nacional y una extranjera, se priorice a la firma argentina.

Entre los cambios que el Gobierno ya había aceptado incorporar figuraban la obligación de que los proyectos de grandes inversiones en centros de datos cuenten con subestaciones eléctricas propias y la fijación de un piso de participación para proveedores locales.

El régimen ofrece incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios, entre ellos una tasa reducida de Ganancias del 15%, con estabilidad garantizada por unos 30 años.

El traspié dejó mal parada a Bullrich, quien había negociado con los bloques dialoguistas modificaciones que la Casa Rosada resistía, y aun así no logró destrabar el proyecto, lo que obligó a la bancada de La Libertad Avanza a revisar su hoja de ruta. Desde el espacio deslizaron que ahora apuntan a llevar el Súper RIGI al recinto el 17 de septiembre, siempre que se logre un acuerdo para firmar el dictamen en la próxima reunión de comisiones.

Ante las dificultades, Bullrich llegó a plantear la opción de resignarse al régimen original: "Si el Súper RIGI tiene tanto problema, nos quedamos con el RIGI".

En la Casa Rosada, el traspié legislativo fue leído como una señal de alarma que excede la suerte de la iniciativa económica en sí misma, y en Balcarce 50 interpretaron la actitud de los aliados del PRO y la UCR como un anticipo de lo que puede ocurrir con la reforma política y la eliminación de las PASO. En La Libertad Avanza consideran que los bloques aliados buscan subirse el precio ante la necesidad del oficialismo de sacar del panorama a las primarias antes de que comience a correr el año electoral 2027.

La Mesa Política del Gobierno definió que la reforma electoral comenzará a debatirse el 15 de septiembre en comisiones del Senado, en un encuentro encabezado por Karina Milei orientado a ordenar la agenda legislativa. El paquete que el oficialismo busca discutir incluye la eliminación de las PASO, la Ficha Limpia y cambios en el financiamiento de los partidos políticos.

Sin embargo, La Libertad Avanza cuenta únicamente con 21 bancas propias en el Senado y requiere el respaldo de los espacios aliados para alcanzar la mayoría absoluta de 37 senadores que exige la Constitución para reformas electorales. El PRO y la UCR mantienen su rechazo a la eliminación de las PASO, y el presidente del bloque radical, Eduardo Vischi, presentó una iniciativa para convertirlas en optativas, aunque aclaró que su espacio no acompañará su supresión definitiva.

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