Día de la industria

Con un vacío del Gobierno, choque entre Milei y la industria: “Caputo es un trader que no sabe lo que es un torno”

La Unión Industrial Argentina cuestionó el rumbo económico, reclamó medidas para sostener la producción y el empleo, y castigó duramente al ministro de Economía. El acto por el Día de la Industria se realizó sin Javier Milei ni "Toto" Caputo, y Diego Santilli iba a ir pero lo bajaron, en medio de un vínculo cada vez más tirante con el sector fabril.


La relación entre el Gobierno de Javier Milei y la Unión Industrial Argentina (UIA) atraviesa un nuevo momento de tensión. En el acto por el Día de la Industria, realizado este miércoles en la planta del laboratorio Elea, en Los Polvorines, los principales referentes fabriles plantearon fuertes reparos al rumbo económico y a las características de sus funcionarios, así como a su expertise, mientras que las principales figuras del Ejecutivo nacional finalmente no participaron del encuentro.

El presidente de la UIA, Martín Rappallini, pidió construir “un puente” entre la economía actual y una industria capaz de competir, mientras que el vicepresidente de la entidad, Guillermo Moretti, apuntó directamente contra el ministro de Economía, Luis Caputo, con una de las críticas más duras pronunciadas desde la dirigencia industrial.

Un acto con fuertes reclamos y pocas presencias oficiales

El encuentro reunió a más de 200 representantes de distintos sectores industriales y tuvo como escenario una planta ubicada en la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, el Gobierno nacional tuvo una presencia de bajo perfil: finalmente no asistieron Milei, Caputo ni el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Por el Ejecutivo estuvo el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, junto con su equipo.

La ausencia de Santilli resultó particularmente significativa porque su participación había sido prevista hasta último momento, pero lo bajaron tras escuchar las palabras de los l{ideres industriales. Caputo, por su parte, se encontraba en Estados Unidos por las reuniones del G20. En ese contexto, la jornada quedó marcada por el contraste entre las dificultades que describieron los industriales y la escasa presencia de funcionarios nacionales de primera línea.

Rappallini buscó plantear el reclamo en términos de política productiva. “El sector industrial, la UIA, pide un puente”, sostuvo, y explicó que se trata de una transición “entre la economía que estamos dejando atrás y la economía competitiva que queremos construir”.

El titular de la UIA afirmó además que la producción industrial se encuentra 10% por debajo de 2022, con caídas de hasta el 30% en algunos sectores, y señaló una pérdida de 90.000 empleos registrados desde agosto de 2023.

Moretti apuntó contra Caputo

Antes del discurso de Rappallini, el vicepresidente de la UIA Guillermo Moretti elevó considerablemente el tono de las críticas. “Esta gente no conoce el país, no sabe lo que es una fábrica”, afirmó al referirse al Gobierno. Pero luego puso la mira y apuntó contra Caputo: “Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”.

Moretti también cuestionó la evolución patrimonial del ministro y sostuvo que el sector fabril atraviesa una situación “muy, muy difícil”. Al mismo tiempo, reconoció que existen ramas de la economía a las que el Gobierno está apostando con mayor intensidad, como la minería, la energía y el petróleo.

El dirigente industrial vinculó además la situación de las fábricas con el funcionamiento del mercado interno y advirtió sobre el impacto de los cierres empresariales. “La recuperación no es automática”, sostuvo al señalar que las compañías que dejan de operar no necesariamente vuelven a abrir en el corto plazo.

La industria reclama competir, pero con otras condiciones

Rappallini planteó que la discusión no debería limitarse al comportamiento de la inflación. “La economía no puede medirse solamente por la inflación”, afirmó, y reclamó avanzar en crédito, reducción del denominado costo argentino, combate al contrabando y la competencia desleal, energía a precios competitivos e infraestructura para exportar.

La UIA también expresó preocupación por el impacto de la apertura comercial sobre las empresas nacionales. Rappallini sostuvo que, cuando se abre la economía, la competencia internacional recae principalmente sobre el sector que produce bienes y servicios transables, donde tiene un peso importante la industria.

“La industria queda expuesta a precios internacionales, pero sigue pagando costos argentinos”, resumió.

El presidente de la entidad evitó, de todos modos, plantear el reclamo como una oposición al equilibrio fiscal o a la estabilización macroeconómica. Por el contrario, afirmó que la industria necesita herramientas para atravesar la transformación y reclamó que el sector sea incorporado explícitamente a un proyecto de desarrollo.

El episodio deja expuesto un problema de fondo para el Gobierno nacional: la estabilización de algunas variables macroeconómicas convive con una industria que reclama mejores condiciones para producir, competir y sostener empleo. La discusión, lejos de quedar circunscripta a los empresarios, vuelve a instalarse en torno al modelo productivo que tendrá la Argentina durante los próximos años.

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