Caputo volvió del G20 con respaldos del Tesoro y el FMI y dijo que "nadie pregunta" por los créditos en mora

El ministro de Economía cerró su participación en la cumbre de Asheville con elogios de Bessent y Georgieva al plan económico y disparó una frase que contrasta con la preocupación local por la morosidad crediticia creciente.



Luis Caputo cerró su participación en el G20 de Finanzas que se celebró en Asheville, Carolina del Norte, con un balance favorable y una declaración que generó revuelo: aseguró que tanto la administración de Donald Trump como el Fondo Monetario Internacional no ven riesgos en la marcha del programa libertario y descartó que haya preocupación internacional por la morosidad, con la frase "nadie pregunta por los créditos en mora".

Ante la consulta específica sobre ese indicador, que en julio volvió a trepar, el ministro fue contundente: dijo que no recibió ningún cuestionamiento al respecto, ni siquiera una pregunta, y que esa actitud fue compartida tanto por Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, como por el subdirector Dan Katz y el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga. La afirmación llama la atención en Buenos Aires, donde la mora de los créditos al consumo es señalada mes a mes como uno de los principales focos de vulnerabilidad de las familias de clase media.

La declaración fue hecha por Caputo distendido, en una terraza del hotel Omni Grove Park Inn, poco después de que Bessent elogiara públicamente el programa de ajuste argentino. El ministro aseguró que la Argentina "se transformó en un ejemplo para el mundo" y describió sus conversaciones con Georgieva, Banga y el propio secretario del Tesoro.

Citó textualmente lo que le dijeron: que Argentina es un "leading case", que lo dijo incluso Bessent, y que muchos países tienen el problema del déficit pero no se animan a hacer el ajuste que hizo la Argentina, cuya prueba resulta contundente porque se hizo y se creció.

En el plano bilateral, Caputo y Bessent se reunieron en el hotel Omni Grove Park Inn a pocas horas del cierre de la cumbre. El cónclave se extendió por veinte minutos y fue precedido por un elogio del secretario del Tesoro al plan de ajuste que, según las crónicas del encuentro, arrancó una sonrisa espontánea al titular del Palacio de Hacienda. Ambos funcionarios repasaron la relación bilateral y dedicaron buena parte de la charla a la crisis en Medio Oriente y su impacto sobre los mercados globales, además de las posibilidades de profundizar el vínculo entre los dos países.

Aunque la Argentina viene cumpliendo los compromisos de emisión monetaria, acumulación de reservas y superávit fiscal, el staff técnico del FMI tiene en agenda el monitoreo de la caída en la recaudación y el avance de la mora crediticia entre las familias. En ese marco, la vocera del organismo, Julie Kozack, insiste en todas sus conferencias de prensa en que el Gobierno debe responder a determinadas demandas sociales, y la morosidad crediticia encuadra en esa perspectiva que exige el board del Fondo. La brecha entre el diagnóstico que Caputo describe en el exterior y las alarmas que enciende el dato local quedó así en evidencia a su regreso de Carolina del Norte.

El ministro anticipó además que el Gobierno cumplirá "sin problemas" las metas pautadas para la próxima revisión del acuerdo con el FMI.

Mientras Caputo estaba en Estados Unidos, el Banco Central llevó adelante la primera licitación por $200.000 millones para dar fondeo a bancos con el objetivo de reactivar los créditos hipotecarios, dentro de un plan del FGS de ANSeS que destinará alrededor de $2 billones —unos 1.500 millones de dólares— a esa iniciativa, con la expectativa de beneficiar a entre 17.000 y 18.000 familias.

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