Tini Stoessel cortó el vínculo profesional con su padre: una auditoría reveló que no controla sus propias ganancias

La cantante de 29 años desvinculó a Alejandro Stoessel como su representante tras 15 años de trabajo conjunto, después de que un informe contable privado determinara que ella no figura como propietaria ni accionista de las sociedades que acumulan los ingresos de toda su carrera artística.



El punto de quiebre en la relación profesional entre Tini Stoessel y su padre, Alejandro, tuvo un detonante inesperadamente cotidiano: la artista intentó comprar una cartera valuada en 2.500 euros en un local europeo, pero la transacción fue rechazada porque su saldo disponible apenas llegaba a los 2.000 euros, una cifra llamativamente baja para una estrella cuya carrera se estima generó alrededor de 70 millones de dólares en más de quince años de trayectoria ininterrumpida. Ese episodio encendió las alarmas y derivó en el proceso que hoy tiene en vilo al ambiente artístico argentino.

Tini Stoessel atraviesa un quiebre profesional y familiar con su padre, quien fue su representante durante 15 años. Tras la finalización del vínculo contractual hace tres meses, la cantante solicitó una auditoría para evaluar el manejo de sus finanzas. Durante todo ese período, Alejandro Stoessel fue el encargado de negociar y firmar compromisos en nombre de la artista o como representante de varias empresas argentinas y extranjeras de las que era socio único o principal.

En este contexto de dudas crecientes, la figura de Rodrigo De Paul, pareja de la cantante, habría sido fundamental para impulsarla a exigir una revisión formal de las cuentas.

La auditoría reveló que Alejandro Stoessel quedó como el único beneficiario de las ganancias generadas durante los 15 años de carrera de la artista. El relevamiento determinó que todos los derechos económicos de su carrera artística y los derivados de su imagen pertenecen a sociedades de las cuales la cantante no es propietaria, ni siquiera parcialmente.

Bajo la premisa de resguardar el patrimonio ante eventuales litigios, la artista habría firmado a lo largo de los años diversa documentación cediendo sus derechos por pura confianza, desconociendo el verdadero alcance legal de esos contratos. Además, a pesar de ser la generadora de todos esos ingresos, Tini se manejaba con una extensión de tarjeta de crédito cuyo límite mensual estaba fijado en cinco mil dólares.

A lo largo de los últimos años, la cantante habría emitido facturas de manera ocasional y a solicitud de su padre por trabajos o servicios relacionados con su actividad artística. Sin embargo, las cifras correspondientes a 2025 presentan una marcada diferencia respecto del nivel de ingresos registrado por las empresas que celebraron los contratos.

El informe técnico determinó además la inexistencia de contratos formales que le aseguren una parte de las ganancias futuras generadas por su trabajo. Recién en junio de 2026, mediante la mediación de un nuevo equipo de letrados, Tini logró el acceso a una cuenta bancaria de titularidad exclusiva.

Actualmente, las partes llevan adelante una negociación para formalizar el fin del patrocinio y reestructurar el control sobre la carrera de la cantante. Integrantes de su círculo íntimo no descartan la existencia de eventuales irregularidades cometidas en la administración pasada, de las cuales remarcan que la artista es completamente ajena.

La situación escaló a un terreno estrictamente legal e institucional: entre las conclusiones de la pericia contable se destaca que el cobro de los contratos discográficos pasados y futuros recae de forma exclusiva en estructuras societarias que administra su progenitor.

Por ahora, no se informó oficialmente sobre la presentación de una denuncia judicial, aunque la artista continúa adelante con su gira FUTTTURA, que incluye una etapa en México, catorce conciertos en Argentina y dieciséis fechas en distintos puntos de América Latina antes de finalizar el año.

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