Milei culpó al aborto por la crisis previsional ante empresarios, pero los datos oficiales contradicen su argumento

Durante su cierre en el Council of the Americas, el presidente volvió a vincular la baja de la natalidad con la legalización del aborto y extendió esa tesis a las jubilaciones y el crecimiento económico, ignorando evidencia demográfica que desmiente esa causalidad


El presidente Javier Milei volvió a arrometer contra la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y esta vez le adjudicó consecuencias directas sobre la economía argentina, durante su exposición en el cierre del Council of the Americas 2026, un encuentro que reunió a funcionarios, gobernadores y representantes del sector privado.

En una exposición de casi una hora ante ese auditorio, el mandatario trazó una relación entre la caída de la natalidad, las posibilidades de crecimiento de la economía y el funcionamiento del sistema previsional. Milei vinculó la caída de la natalidad con lo que definió como "la locura de los pañuelitos verdes" y sostuvo que sus consecuencias no se limitan, según su mirada, al terreno "moral" o "cultural", sino que alcanzan también al crecimiento económico y a la sustentabilidad del sistema previsional.

También calificó de "estupidez" las afirmaciones sobre el impacto de la tecnología en el desempleo y cuestionó a quienes aseguran que "la gente no llega a fin de mes", al tiempo que describió la interrupción del embarazo como "esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre".

No es la primera vez que Milei aborda el tema en escenarios de alto perfil: ya había atacado al movimiento feminista durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2024, cuando arremetió contra lo que llamó "agenda sangrienta del aborto". El argumento presidencial tiene, sin embargo, un problema de base que los propios registros del Estado nacional exponen: de acuerdo con la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud (DEIS), dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa de natalidad comenzó a descender en 2014, varios años antes de la entrada en vigencia de la Ley IVE.

La caída de los nacimientos en la Argentina no puede atribuirse, según los datos oficiales disponibles, a la legalización del aborto, y no hay evidencia que permita establecer una relación directa entre ambas variables. Un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) publicado en 2026 señala que la fecundidad viene descendiendo a nivel mundial desde 1990, lo que indica que la disminución de los nacimientos forma parte de una transformación demográfica de alcance global y no comenzó con la legislación argentina sobre el aborto.

Las causas de esta tendencia son múltiples: el retraso en la edad de la maternidad, el crecimiento de las mujeres en el mercado laboral, la modificación de expectativas reproductivas y la eficacia de los métodos anticonceptivos son descriptos como factores decisivos, mientras que el aborto no aparece entre los motivos principales en las investigaciones especializadas. Atribuir directamente la caída de la natalidad a la legalización del aborto constituye así una interpretación política de Milei, y no una explicación única ni respaldada del fenómeno demográfico.

En el mismo discurso, el mandatario cuestionó a los economistas que advierten sobre el deterioro del poder adquisitivo, el empleo y el consumo, y los acusó de utilizar herramientas de análisis que, según su criterio, quedaron desactualizadas. El patrón se repite: cada vez que Milei enfrenta cuestionamientos sobre el impacto social de su gestión, redirige el debate hacia la agenda cultural, apelando a una retórica que sus críticos consideran desprovista de sustento técnico y funcional al corrimiento del eje político.

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