“Él seguro no va a apagar la estufa”: Margarita Barrientos respondió al nuevo vocero de Milei

La referente de Los Piletones rechazó las declaraciones públicas de Adrián Ravier, quien planteó que la población deberá “abrigarse” ante recortes energéticos; Barrientos advirtió sobre el impacto real en los comedores populares y reclamó medidas concretas para garantizar la asistencia a las familias más vulnerables.



Margarita Barrientos, la titular del comedor comunitario Los Piletones, salió a cruzar con dureza al flamante vocero presidencial Adrián Ravier después de que este último asegurara en los medios que los ciudadanos deberían “abrigarse” frente a la posibilidad de ajustes en el suministro energético. Barrientos calificó el comentario como fuera de lugar y recordó que millones de personas dependen de los comedores y del acceso básico a la energía para cocinar y calefaccionarse, por lo que minimizar el problema equivale a desconocer la realidad cotidiana de los más necesitados.

La dirigente social recordó que su organización atiende diariamente a numerosos vecinos que llegan cada invierno con necesidades urgentes, y sostuvo que las palabras del vocero contrastan con la situación que observan a diario en los barrios populares. En su intervención, Barrientos dijo además que quien hace ese tipo de afirmaciones “seguro no va a apagar la estufa”, en alusión a la distancia entre quienes toman decisiones y quienes afrontan la falta de gas o luz en sus hogares.

Las declaraciones de Ravier, realizadas luego de su designación como vocero del gobierno, generaron una rápida reacción política y social porque coincidieron con un clima de preocupación por posibles ajustes en subsidios y en la política energética que afectan la economía doméstica. Voceros gubernamentales habían dicho que habrá cambios en la política pública, lo que alimentó la inquietud entre organizaciones que gestionan comedores y merenderos sobre cómo se sostendrá la asistencia si se profundizan recortes o suben los costos de servicios básicos. 

En su respuesta, Barrientos reclamó medidas concretas: más distribución de alimentos, apoyo para los comedores y una política social que contemple la capacidad real de las familias para cocinar y calefaccionarse durante el invierno. La dirigente también aprovechó para recordar episodios previos de tensión entre su fundación y voceros oficiales, cuando en otras oportunidades se habían cuestionado trámites o la entrega de insumos, lo que para ella no justifica minimizar la crisis alimentaria que perciben en los barrios.

Organizaciones sociales y referentes comunitarios coincidieron en subrayar que cualquier ajuste en tarifas o en la provisión de subsidios debe ir acompañado de un plan de contingencia que garantice el funcionamiento de comedores, la entrega de alimentos y el acceso a servicios esenciales, especialmente en vísperas de meses fríos cuando la demanda aumenta. Fuentes cercanas a distintas fundaciones afirmaron que, sin ese acompañamiento, los recortes se traducen en mayor presión sobre redes solidarias ya saturadas. 

La controversia abre un nuevo capítulo en el diálogo —tenso— entre el gobierno y los actores sociales que trabajan en los sectores más vulnerables, y plantea la urgencia de que desde la comunicación oficial se expliquen con claridad las políticas previstas y las medidas de mitigación para evitar que los anuncios se traduzcan en más hambre y penurias en los barrios populares. 


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