- Sociedad
- 30.06.2026
Nacho Levy rompió el silencio tras las denuncias de Cecilia Ce: pidió perdón y anunció un tratamiento intensivo por violencia psicológica
El dirigente social y periodista reconoció haber generado “relaciones tóxicas” y “dinámicas emocionalmente violentas”, en un extenso descargo publicado en sus redes sociales luego de una semana de fuertes acusaciones en su contra.
La psicóloga y sexóloga Cecilia Ce había encendido la mecha el pasado martes cuando, sin mencionar nombres, publicó en sus redes sociales un demoledor testimonio sobre el vínculo de abuso emocional que atravesó con su expareja. Describió patrones de control, hostigamiento y privación del descanso, y señaló: “No duermen. Están en redes revisando, controlando. Y tampoco te dejan dormir”. “Por suerte, pude salir”, cerró la profesional.
El nombre de Ignacio “Nacho” Levy no tardó en imponerse en las redes sociales como el señalado. Lo que siguió fue una catarata de testimonios que amplificaron el escándalo. La actriz Gloria Carrá, que mantuvo una relación con Levy entre 2020 y 2023, se solidarizó con la denunciante y reveló que ella también había atravesado “situaciones de violencia” durante aquel vínculo. A ella se sumó la periodista Sofía Monachelli, quien confesó haber sido pareja de Levy alrededor de 2007 y 2008, cuando él era su docente y ella tenía apenas 18 años. Monachelli contó que, al terminar la relación, debió cambiar su número de teléfono por el hostigamiento constante y que tardó casi veinte años en poder hablar públicamente de lo sucedido.
La organización social La Poderosa, de la que Levy era uno de los referentes más reconocidos, activó entonces su protocolo de géneros y anunció el “corrimiento total” del dirigente de sus filas. En un comunicado difundido en redes sociales, las asambleas territoriales de la organización explicaron que la medida fue adoptada de manera colectiva y consensuada.
Fue en ese contexto que Levy rompió el silencio. En un extenso mensaje publicado en sus redes, el periodista reconoció haber generado “relaciones tóxicas” y ser “protagonista de prácticas” que su propia organización venía revisando. “Necesito pedirles perdón a quienes hayan padecido a mi lado las dinámicas emocionales que intenté trabajar con medicación y terapia. Violencia psicológica, que desde adentro no se ve”, escribió en un texto con fondo negro y letras blancas.
Levy fue claro al diferenciar su situación de otros tipos de violencia: “A veces no hay golpes, ni delitos, ni crímenes, pero hay dinámicas que sí, son emocionalmente violentas”. Y agregó: “No pretendo salpicar a nadie ni diluir los señalamientos a mi persona en patrones generales, porque tengo claro mi responsabilidad y mi obligación: trabajar en mí, para regular mi ánimo, sanar heridas y poder sumar sin restar”.
El dirigente admitió haber priorizado otros aspectos por encima de los vínculos personales: “Sin detener la marcha, me enfoqué en la obra y descuidé el camino, poniendo ideas por delante de las personas”. Y reconoció que durante mucho tiempo no logró identificar esas conductas como problemáticas: “Jamás me sentí un impostor en el movimiento social ni en el respaldo a mis compañeras, porque no veía la contradicción directa con ciertas conductas que hicieron daño”.
En el tramo final de su descargo, Levy anunció que transita “horas duras” y que se propuso “profundizar desde hoy un tratamiento intenso para mi salud mental, que será la prioridad de mis días”. “Ahí estará mi compromiso de reparación personal, para que pueda, cuando sea, contribuir también a la reparación colectiva”, sostuvo. Y cerró con una promesa de silencio y acción: “Me pongo en manos de profesionales, al calor de mis afectos. Ahora me toca cerrar la boca, escuchar y demostrar que las cosas del adentro también se pueden transformar. Lo siento mucho”.
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