- Economía
- 01.07.2026
La morosidad vuelve a escalar y ya hay casi 7 millones de argentinos fuera del mercado de crédito
El deterioro en la capacidad de pago de los hogares sigue profundizándose. Durante mayo volvió a crecer la mora en los préstamos al consumo y cerca de siete millones de personas quedaron imposibilitadas de acceder a nuevo financiamiento. Los bancos endurecen requisitos y aumenta la preocupación por el nivel de endeudamiento de las familias.
La recuperación del crédito que había acompañado los primeros meses de estabilización económica convive con una señal de alerta cada vez más visible: el aumento sostenido de la morosidad. Los últimos datos correspondientes a mayo muestran que el incumplimiento en el pago de préstamos volvió a incrementarse y alcanzó niveles que no se observaban desde la salida de la Convertibilidad, reflejando las dificultades de una parte creciente de la población para sostener sus compromisos financieros.
Según relevamientos privados basados en información del sistema financiero, el 12,7% de las familias que poseen créditos registra atrasos en sus pagos. El indicador marcó un nuevo máximo y consolidó una tendencia que se viene profundizando desde mediados de 2025. A medida que aumentan los incumplimientos, también crece la cantidad de personas que quedan excluidas del acceso a nuevas líneas de financiamiento. Las estimaciones más recientes indican que cerca de siete millones de argentinos ya no reúnen las condiciones necesarias para obtener crédito formal.
El fenómeno no se explica únicamente por una expansión de la cantidad de deudores en problemas, sino también por una fuerte desaceleración en la concesión de nuevos préstamos. Con criterios más estrictos para evaluar riesgos, las entidades financieras redujeron la oferta de financiamiento para los sectores de ingresos medios y bajos, lo que provoca que el peso relativo de las deudas impagas gane cada vez más espacio dentro de las carteras crediticias.
Los datos muestran además que los jóvenes son uno de los segmentos más afectados. Estudios recientes revelan que cuatro de cada diez personas menores de 35 años enfrentan dificultades para cumplir con al menos una obligación financiera, una situación que refleja la fragilidad de los ingresos frente a cuotas que crecieron por encima de la capacidad de pago de muchos hogares.
La evolución de la mora viene mostrando una aceleración persistente. En marzo de 2025 los préstamos irregulares de personas físicas representaban apenas el 3,3% del total. Un año después el indicador ya había superado el 11% y continuó avanzando durante abril y mayo hasta alcanzar los niveles actuales. En términos prácticos, la morosidad de las familias prácticamente se triplicó en apenas doce meses.
El deterioro también se refleja en los registros de bases de datos crediticias ampliadas, que incluyen bancos, fintech, cooperativas, mutuales y cadenas comerciales. A comienzos de junio se contabilizaban más de 5,3 millones de personas con atrasos superiores a 90 días, pero distintas consultoras advertían que la cifra continuaba creciendo y ya se acercaba a los siete millones de individuos con dificultades para acceder al financiamiento formal.
Detrás de esta dinámica aparece una combinación de factores. Aunque la inflación se desaceleró significativamente respecto de años anteriores, los ingresos de muchos sectores todavía no lograron recomponerse al mismo ritmo que las obligaciones asumidas. Al mismo tiempo, el fuerte crecimiento del crédito durante 2025 llevó a numerosas familias a financiar consumos cotidianos mediante préstamos personales, tarjetas y billeteras virtuales, aumentando su exposición al endeudamiento.
Mientras tanto, el mercado observa con atención si la mejora de la actividad económica y la recuperación gradual de los salarios logran contener el deterioro de la cadena de pagos. Por ahora, los números de mayo muestran que la presión financiera sobre los hogares sigue creciendo y que el acceso al crédito, uno de los pilares de la reactivación reciente, comienza a encontrar un límite cada vez más evidente.
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