Adorni renunció a la Jefatura de Gabinete denunciando hostigamiento y ataques a su familia

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó su renuncia este sábado mediante una carta difundida en redes sociales, en la que atribuyó su salida al “ensañamiento” mediático y a las acusaciones que, según dijo, afectaron también a su entorno más cercano.


  Adorni hizo pública su decisión con un texto dirigido al presidente Javier Milei, al que agradeció haber aceptado la renuncia y acompañarlo en lo que definió como un proceso “injusto, doloroso y desgastante” para él y su familia. En la carta afirmó que, durante los últimos meses, fue blanco de versiones falsas sobre viajes, gastos, contratos, supuestas maniobras patrimoniales y hasta situaciones íntimas inventadas por terceros. 
  El contenido de la carta   El eje del mensaje fue la denuncia de una exposición pública que, según Adorni, cruzó todos los límites. Aseguró que no solo se lo atacó a él, sino también a su mujer, sus hijos, sus amigos y vecinos, y que ese nivel de hostigamiento terminó por empujarlo a tomar la decisión de apartarse del cargo. 
  En el tramo final de su texto, el exjefe de Gabinete agradeció a Milei, a Karina Milei y a su equipo de trabajo, y sostuvo que se retiraba “tranquilo y sereno”, con la convicción de haber hecho lo correcto. El escrito fue interpretado como el cierre de una etapa que venía deteriorándose desde hacía semanas por la escalada de críticas y sospechas sobre su figura. 

  Repercusiones en la Casa Rosada   Tras conocerse la renuncia, Karina Milei salió a respaldarlo públicamente y destacó su aporte dentro del Gobierno, al tiempo que describió el momento que atravesaba como “difícil e inmerecido” para él y su familia. Javier Milei, en cambio, no publicó un mensaje directo de despedida y se limitó a replicar publicaciones de su hermana y de Patricia Bullrich, sin una foto de cierre ni un gesto formal de despedida. 
  La salida de Adorni también abrió especulaciones sobre su reemplazo y sobre el impacto político de una renuncia que llegó en medio de una fuerte ofensiva pública contra el Gobierno. Distintos medios señalaron que el episodio profundiza el malestar interno y deja expuesta la fragilidad del clima en la administración libertaria. 
  Un cierre cargado de tensión   Más allá del tono personal de su carta, la renuncia de Adorni se inscribe en un escenario más amplio de desgaste político y judicial que venía erosionando su permanencia. En las coberturas que siguieron a su salida, varios medios remarcaron que la crisis alrededor de su figura había alcanzado un punto de alta exposición y que el Gobierno venía conteniendo el conflicto desde hacía semanas. 
  Con su dimisión ya formalizada, Adorni dejó la Jefatura de Gabinete con un mensaje que buscó defender su honorabilidad y marcar distancia de las acusaciones que lo rodearon. La decisión, sin embargo, reordenó de inmediato la agenda oficial y dejó a la Casa Rosada frente a una nueva pulseada por la conducción política del Gobierno.

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