- Economía
- 23.06.2026
El empleo informal crece con fuerza en Argentina y eleva la precarización del mercado laboral
En los últimos dos años, el número de trabajadores sin registro formal aumentó de manera significativa, impulsando la ocupación total pero a costa de una mayor vulnerabilidad para millones de argentinos, mientras el empleo registrado sigue en retroceso.
En los primeros meses de 2026, el panorama del mercado de trabajo argentino refleja una tendencia preocupante: el aumento de la ocupación se sostiene principalmente sobre empleos informales, que ofrecen menos protecciones y estabilidad. Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, analizados por consultoras como Equilibra, la población ocupada alcanzó los 13,4 millones de personas en el primer trimestre del año, lo que representa un incremento de alrededor de 358 mil puestos respecto al mismo período de 2024. Sin embargo, este crecimiento no se distribuyó de forma equilibrada.
El segmento informal fue el gran motor de esta expansión, con un salto de más del 11% en dos años: pasó de aproximadamente 5,35 millones a cerca de 5,95 millones de trabajadores. Esto contrasta con la contracción observada en el empleo formal, que perdió unos 246 mil puestos en el mismo lapso, cayendo a 7,5 millones. Como resultado, la tasa de informalidad se elevó del 40,8% al 44,2%, afectando a casi la mitad de los ocupados y marcando uno de los niveles más altos en años recientes.
Esta dinámica permitió que la tasa de desocupación se mantuviera relativamente estable, en torno al 7,8%, con un leve aumento en el número de desocupados. Expertos señalan que muchas personas que pierden empleos registrados recurren rápidamente a changas o trabajos por cuenta propia, a menudo informales, lo que evita un salto mayor en el desempleo abierto pero profundiza la precarización. Sectores como el comercio y la industria manufacturera han mostrado una fuerte heterogeneidad, con caídas en el empleo formal que solo se compensan parcialmente con puestos sin aportes.
Entre los no asalariados, los cuentapropistas informales registraron el mayor impulso, sumando cientos de miles de personas que buscan subsistir en un contexto de salarios reales deteriorados. Analistas del ámbito laboral destacan que el mercado se ajusta más por calidad que por cantidad: mientras caen los puestos con derechos plenos, crecen las modalidades precarias, lo que genera una estructura ocupacional cada vez más frágil.
Este escenario se enmarca en un período de desafíos económicos donde la recuperación de la actividad no se traduce aún en una mejora sostenida del empleo de calidad. Organismos y especialistas coinciden en que la informalidad no solo limita el acceso a beneficios sociales y jubilatorios, sino que también afecta la productividad general y el consumo interno a mediano plazo. Para revertir esta tendencia, coinciden en la necesidad de políticas que fomenten la formalización y el crecimiento inclusivo en sectores clave.
La situación pone de relieve la complejidad del mercado laboral argentino, donde el esfuerzo de miles de trabajadores por mantenerse activos convive con obstáculos estructurales que siguen empujando hacia la informalidad.
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