Amarillos y Violetas

Interna en el oficialismo: la autonomía de Bullrich tensiona el armado de La Libertad Avanza y el PRO en la Ciudad

Los recientes cortocircuitos entre la senadora que se posiciona como candidata y el entorno de Karina Milei exponen los límites de la confluencia libertaria en el distrito capitalino, mientras el macrismo observa un reconfiguración que amenaza su histórico predominio porteño.


El escenario político de la Ciudad de Buenos Aires asiste a un lento pero persistente reordenamiento de sus piezas tradicionales. Los últimos movimientos de la senadora nacional Patricia Bullrich no solo han vuelto a encender las alarmas en los despachos de la Casa Rosada, sino que repercuten de manera directa en el esquema de poder porteño, un territorio gestionado desde hace casi dos décadas por el PRO y hoy condicionado por las urgencias del gobierno nacional.

La reciente decisión de Bullrich de apelar a la "objeción de conciencia" para distanciarse del retiro del pliego de Verónica Michelli como jueza federal -medida dispuesta por el Ejecutivo por los vínculos de la postulante con el periodismo- explicitó una dinámica que en Balcarce 50 intentan disimular: la convivencia forzada entre el núcleo duro de La Libertad Avanza (LLA) y los sectores aliados que buscan mantener peso propio.

Tensiones en la cúspide libertaria

Este posicionamiento de la legisladora no es un hecho aislado. Se suma a la presión pública que ejerció semanas atrás sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para que acelerara la presentación de su declaración jurada tras denuncias por presunto enriquecimiento ilícito.

Aquel episodio ya había provocado un profundo malestar en la mesa chica oficialista, comandada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, desde donde admiten un agotamiento evidente frente a lo que consideran "maniobras de demarcación".

Mientras que el presidente Javier Milei ensaya gestos de equilibrio y contención hacia Bullrich para evitar fugas en un Congreso donde carece de mayorías propias, el ala política que responde a su hermana prefiere el pragmatismo frío. En los pasillos gubernamentales se reconoce que la figura de la senadora es "más peligrosa afuera que adentro", una premisa que explica la tolerancia intermitente ante sus desafíos discursivos.

El impacto en el tablero porteño

La proyección de esta disputa impacta de lleno en la Ciudad de Buenos Aires. En el último tiempo, la exministra de Seguridad intensificó sus actividades junto a la militancia de La Libertad Avanza en el distrito capitalino.

Sin embargo, su agenda parece desbordar los límites locales: fuentes de la coalición oficialista sugieren que sus ambiciones de cara a los próximos turnos electorales trascienden las fronteras porteñas y apuntan a una proyección nacional independiente de las estructuras rígidas del partido gobernante.

Para el PRO, que atraviesa un proceso de desgaste institucional tras años de hegemonía ininterrumpida en la gestión local, esta interna expone la fragilidad de su actual posición.

El tradicional partido de gobierno porteño se encuentra atrapado entre la necesidad de sostener el rumbo macroeconómico del Ejecutivo nacional y la pérdida progresiva de su identidad política en su principal bastión, ahora disputado por un oficialismo central que dirime sus diferencias en público y un bullrichismo que juega con reglas propias.

COMENTARIOS