La desaprobación a Milei alcanza el 58,3% y Bregman se consolida como la figura política mejor evaluada

El sondeo de Latam Pulse de mayo de 2026 revela un deterioro sostenido de la gestión presidencial: la corrupción y el desempleo desplazan a la inflación como principales preocupaciones, mientras Kicillof escolta a Bregman en imagen positiva y Milei cae al quinto lugar

El gobierno de Javier Milei atraviesa un punto de quiebre en su percepción pública. Según el último informe de Latam Pulse Argentina, realizado conjuntamente por la consultora Atlas Intel y la agencia Bloomberg durante la última semana de mayo de 2026, el 58,3% de los argentinos desaprueba el trabajo del Ejecutivo, mientras que solo el 39,9% lo aprueba y un marginal 1,8% no se define. La desaprobación marca un ascenso sostenido respecto a los valores de comienzos de año y configura un escenario de desgaste político que el propio estudio califica como problemático a mitad de mandato. 



La evaluación general del gobierno de La Libertad Avanza refleja la misma tendencia negativa. El 55,4% de los consultados considera que el desempeño de la administración es "malo o muy malo", frente a un 34,6% que la califica como "excelente o bueno" y un 10% que la define como "regular". Esta polarización se profundiza en la serie temporal: el rechazo hacia el líder libertario muestra una tendencia ascendente clara en comparación con las mediciones de principios de 2026, cuando el respaldo rondaba el 44%.

Las brechas sociodemográficas exponen fracturas profundas en el apoyo presidencial. Las mujeres desaprueban al presidente en un 65,9%, mientras que entre los hombres la desaprobación es del 50%. Los jóvenes de 16 a 24 años constituyen el principal bastión oficialista con un 54% de aprobación, pero la franja de 25 a 34 años desaprueba en un 62,7%. La educación también divide: entre quienes tienen educación superior, la desaprobación escala al 64,5%, mientras que en sectores con educación primaria el aval llega al 52,1%. El factor económico es determinante: el 71,7% de quienes perciben ingresos mensuales inferiores a $630.000 desaprueba a Milei, cifra que se invierte en el segmento de mayores ingresos (más de $3.000.000), donde el apoyo trepa al 55,3%.

Geográficamente, el interior de Buenos Aires y el Nuevo Cuyo son los territorios más hostiles para el presidente, con rechazos del 62% y 68,3% respectivamente. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires muestra un escenario de paridad relativa, donde el 50,3% aprueba el desempeño presidencial y el 48,4% lo desaprueba.

La corrupción y el desempleo desplazan a la inflación

El dato más disruptivo del sondeo es el cambio en el ranking de preocupaciones nacionales. La inflación, históricamente dominante en las crisis argentinas, cayó al tercer lugar con un 31,2% de menciones. La corrupción ocupó el primer puesto con un 50,9% de las respuestas, seguida muy de cerca por el desempleo, que ya desvela al 42,4% de los consultados. La situación económica general fue mencionada por el 29%, mientras que la impunidad y el sistema judicial sumaron un 28,7%.

Este desplazamiento refleja un cambio en la percepción ciudadana: el 53% considera "muy probable" que haya revelaciones sobre grandes fraudes o esquemas de corrupción en los próximos seis meses. El 38% avizora con alta probabilidad un aumento de robos y asaltos, y el 35% anticipa huelgas a gran escala como conflicto social inminente.

La percepción de la economía es abiertamente negativa. El 62% considera que la situación económica actual de la Argentina es "mala", un 26% la describe como "normal" y apenas un 12% la califica de "buena". En el mercado de trabajo, la mirada es aún más sombría: el 69% sentenció que el panorama laboral es malo, frente al escaso 15% que lo evalúa positivamente. Las expectativas para los próximos seis meses siguen siendo adversas: el 53% piensa que la economía empeorará, el 55% que el mercado laboral será peor, y el 41% que la situación de su familia también caerá.

Bregman lidera la imagen positiva de los dirigentes

En el mapa de líderes políticos, Myriam Bregman, diputada del Frente de Izquierda y de los Trabajadores, quedó como la figura con mejor imagen positiva (46%), consolidándose como la única persona relevada que obtiene un diferencial positivo entre imagen positiva y negativa. Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, queda segundo en el podio con un 40% de imagen positiva, seguido por Patricia Bullrich y Cristina Kirchner, ambas con 39%. 

Javier Milei cayó al quinto lugar con un 38% de imagen positiva y un 61% de imagen negativa . Sergio Massa ocupa el octavo lugar con 23% de imagen positiva, Mauricio Macri el noveno con 22%, mientras que Karina Milei y Victoria Villarruel comparten el 16% . Alberto Fernández quedó último, con apenas 7% de imagen positiva y un 84% negativa.

Este resultado confirma una tendencia que comenzó en abril, cuando Bregman alcanzó los 47 puntos de valoración positiva y 46 de consideración negativa en el estudio de Atlas Intel, siendo la única figura con diferencial positivo. Kicillof, aunque segundo con 46 puntos de imagen positiva, tiene 49 de negativa, y Cristina Kirchner registra 41 puntos positivos contra 53 negativos.

El deterioro de la imagen de Milei se produce en un contexto de múltiples controversias. El jefe de gabinete Manuel Adorni está en el centro de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito tras revelarse que habría pagado 245.000 dólares en efectivo por obras en una vivienda no declarada patrimonialmente. La fiscalía está reconstruyendo operaciones cambiarias del funcionario, lo que sumó sospechas sobre la inconsistencia entre sus gastos y su capacidad de ahorro declarada. 

La administración de Milei se encuentra rodeada de descontento por los precios y las irregularidades que suscitan, desencadenando el deterioro de un gobierno que pierde credibilidad. La aprobación del jefe de estado llegó apenas al 35,5% en mediciones recientes, con una tendencia a la baja que apuntó desde julio de 2025. El 51% de los argentinos consideró que existe alto riesgo de fraudes y corrupción en el país.

Este escenario muestra al gobierno libertario con problemas políticos serios a mitad de mandato, sin señales claras de recuperación según el propio análisis de las consultoras. El rechazo ya no es solo presidencial sino que afecta a todo el gabinete, consolidando un desgaste político sostenido.

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