García Cuerva cruzó el operativo “Tormenta Negra” en las villas y advirtió: “El problema es cuando el Estado se retira”

El arzobispo de Buenos Aires cuestionó el megaoperativo de seguridad desplegado por el Gobierno porteño en barrios populares y aseguró que la verdadera crisis en las villas está vinculada al narcotráfico, la falta de trabajo y la ausencia estatal. También hubo críticas de curas villeros, organizaciones sociales y sectores de la oposición.

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, salió al cruce del operativo “Tormenta Negra” realizado por el Gobierno de la Ciudad en distintos barrios vulnerables porteños y sostuvo que la verdadera “tormenta negra” que padecen los vecinos está asociada al avance del narcotráfico, la pérdida de oportunidades laborales y el retroceso del Estado en los sectores más postergados.



Las declaraciones fueron pronunciadas durante una misa celebrada en la parroquia Cristo Obrero, en el Barrio Padre Mugica de Retiro, pocos días después del despliegue de más de 1.500 efectivos policiales en villas y asentamientos de la Ciudad. Allí, García Cuerva pidió “un nuevo amanecer” para los barrios populares y reclamó políticas que prioricen la integración social, la solidaridad y el acompañamiento estatal.

El operativo “Tormenta Negra”, impulsado por la administración de Jorge Macri, se desarrolló de manera simultánea en al menos 15 villas y barrios populares, entre ellos la Villa 31, la 1-11-14, la 21-24, Zavaleta, Ciudad Oculta, Rodrigo Bueno y Los Piletones. El procedimiento incluyó controles vehiculares, allanamientos, drones, helicópteros y clausuras de comercios. Según cifras oficiales, dejó un saldo de 27 detenidos, varios de ellos con pedidos de captura, además del cierre de búnkers vinculados al narcomenudeo y el secuestro de motos y vehículos.

Sin embargo, la respuesta de la Iglesia y de distintos referentes sociales fue inmediata. García Cuerva sostuvo que quienes viven cotidianamente en las villas identifican como “tormenta negra” a fenómenos mucho más profundos y persistentes: el hambre, la exclusión, el avance de las redes narco y la falta de perspectivas para los jóvenes. En su mensaje, también evocó el legado del sacerdote Carlos Mugica, histórico referente del trabajo pastoral en villas porteñas, y llamó a construir una salida basada en la fraternidad y el compromiso comunitario.

La postura del arzobispo fue respaldada por curas villeros y referentes sociales que trabajan en los barrios. El sacerdote Lorenzo de Vedia, conocido como “Toto”, cuestionó la lógica del operativo y consideró que las villas necesitan urbanización, trabajo, acceso a servicios y presencia estatal sostenida antes que “acciones espectaculares” de seguridad. También denunció que durante el despliegue hubo decomisos de mercadería de trabajadores informales y situaciones de hostigamiento contra vecinos.

En paralelo, desde la oposición porteña surgieron críticas por el costo y la efectividad del operativo. Legisladores del bloque Fuerza por Buenos Aires calificaron el despliegue como una “operación mediática” y sostuvieron que muchos de los allanamientos ya habían sido ordenados previamente por la Justicia. Además, cuestionaron que el procedimiento hubiera sido anunciado públicamente con anticipación, algo que, según señalaron, podría haber reducido la posibilidad de desarticular organizaciones criminales.

Tras la misa en el Barrio Mugica, vecinos y organizaciones comunitarias entregaron una carta a García Cuerva en la que expresaron preocupación por el aumento de la violencia institucional y reclamaron políticas integrales para enfrentar el deterioro de las condiciones de vida en los barrios populares. El documento también advirtió sobre la pérdida de espacios de asistencia social y el crecimiento de la precarización laboral en las villas porteñas.


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