- Política
- 04.05.2026
TENSIÓN CON LA PRENSA
El Gobierno reabrió la sala de prensa de la Casa Rosada con mayores controles para los periodistas
Tras once días de cierre inédito, los periodistas acreditados volvieron a ingresar este lunes a la sede gubernamental en Balcarce 50. El Ejecutivo habilitó nuevamente el acceso a la sala de prensa, pero implementó un esquema de restricciones más riguroso que limita los movimientos dentro del edificio y refuerza los protocolos de seguridad.
La medida llega después de un período de fuerte tensión entre el Gobierno de Javier Milei y diversos medios de comunicación. El cierre se había dispuesto el 23 de abril, tras una denuncia penal presentada por la Casa Militar contra periodistas de TN por la difusión de imágenes grabadas en pasillos internos de la Casa Rosada, que el Ejecutivo interpretó como una violación a las normas de seguridad y un posible riesgo para la integridad del lugar. Esa decisión generó críticas de entidades periodísticas, sectores de la oposición y organizaciones de la sociedad civil, que la consideraron un hecho sin precedentes en la relación con la prensa.
En las últimas horas del jueves, fuentes oficiales confirmaron la reapertura para este lunes 4 de mayo. Manuel Adorni, jefe de Gabinete, retomó las conferencias de prensa en el lugar —la primera prevista para las 11—, en un intento por normalizar la actividad comunicacional del Gobierno.
Sin embargo, el regreso no implica un retorno a las condiciones anteriores. Los acreditados ahora enfrentan controles más estrictos al ingresar: revisión de listas, palpado, uso de escáner y detector de metales. Además, se les prohíbe circular libremente por los pasillos, permanecer en el Patio de las Palmeras —desde donde antes se observaba el movimiento de funcionarios— o acceder a ciertas zonas del edificio, como el pasillo que conduce al despacho del asesor presidencial Santiago Caputo. Un vidrio esmerilado también limita la visión desde la sala de prensa hacia áreas clave.
Estas limitaciones se suman a las normas ya existentes desde 2025, que regulan la acreditación, el código de vestimenta y la prohibición de registrar imágenes o transmitir en vivo fuera de los espacios autorizados. El Ejecutivo argumenta que las medidas responden a imperativos de seguridad presidencial y que el incidente con las grabaciones internas justificaba una revisión exhaustiva de los protocolos.
La reapertura busca descomprimir el conflicto, aunque el vínculo entre el Gobierno y la prensa continúa marcado por la desconfianza mutua. Mientras el oficialismo enfatiza la necesidad de proteger la integridad del edificio gubernamental, periodistas y entidades del sector sostienen que el acceso fluido y sin restricciones excesivas resulta esencial para el ejercicio del periodismo en una democracia. Por ahora, la sala vuelve a funcionar, pero bajo una vigilancia más estrecha que redefine las reglas del juego en la Casa Rosada.
En las últimas horas del jueves, fuentes oficiales confirmaron la reapertura para este lunes 4 de mayo. Manuel Adorni, jefe de Gabinete, retomó las conferencias de prensa en el lugar —la primera prevista para las 11—, en un intento por normalizar la actividad comunicacional del Gobierno.
Sin embargo, el regreso no implica un retorno a las condiciones anteriores. Los acreditados ahora enfrentan controles más estrictos al ingresar: revisión de listas, palpado, uso de escáner y detector de metales. Además, se les prohíbe circular libremente por los pasillos, permanecer en el Patio de las Palmeras —desde donde antes se observaba el movimiento de funcionarios— o acceder a ciertas zonas del edificio, como el pasillo que conduce al despacho del asesor presidencial Santiago Caputo. Un vidrio esmerilado también limita la visión desde la sala de prensa hacia áreas clave.
Estas limitaciones se suman a las normas ya existentes desde 2025, que regulan la acreditación, el código de vestimenta y la prohibición de registrar imágenes o transmitir en vivo fuera de los espacios autorizados. El Ejecutivo argumenta que las medidas responden a imperativos de seguridad presidencial y que el incidente con las grabaciones internas justificaba una revisión exhaustiva de los protocolos.
La reapertura busca descomprimir el conflicto, aunque el vínculo entre el Gobierno y la prensa continúa marcado por la desconfianza mutua. Mientras el oficialismo enfatiza la necesidad de proteger la integridad del edificio gubernamental, periodistas y entidades del sector sostienen que el acceso fluido y sin restricciones excesivas resulta esencial para el ejercicio del periodismo en una democracia. Por ahora, la sala vuelve a funcionar, pero bajo una vigilancia más estrecha que redefine las reglas del juego en la Casa Rosada.
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