ELECCIONES

¿Puede haber reforma política en la Ciudad de Buenos Aires?

LLA impulsa una reforma y el fin de las PASO con el fin bastante explícito de complicarle la vida a Jorge Macri. No obstante, no hay acuerdo entre los distintos bloques

Werner Pertot
“Se termina el curro de la política. Vamos a insistir con la eliminación de las PASO y la Ley de Ficha Limpia en la Ciudad”, tuiteó la semana pasada Pilar Ramirez, jefa de La Libertad Avanza en la Legislatura y lugarteniente de Karina Milei en la Ciudad. Es que la hermanísima dio la orden de avanzar con una batería de proyectos en la Legislatura porteña que tienen su espejo en el escenario nacional: van por el fin de las PASO porteñas y otras reformas que tienen como finalidad complicar a Jorge Macri. Sin embargo, no hay consenso entre los bloques mayoritarios para avanzar con esa idea. Sin mucha preocupación por los resultados, en LLA tienen una larga batería de proyectos que piensan presentar -que incluyen la eliminación de Instituto de la Vivienda de la Ciudad o rebajas impositivas-: si no ganan, por lo menos denuncian al PRO por no aprobárselos, camino a la campaña 2027.


 
La realidad es que, en materia de poroteo, todo proyecto está muy complicado. El PRO no tiene la hegemonía que solía tener, eso es cierto, pero también lo es que ningún otro espacio la tiene. Quienes más votos reunen son los peronistas, pero en un escenario muy fragmentado donde no hay hasta ahora consensos sobre ninguna de las leyes que quiere plantear la hermanísima. La estrategia de definió en una reunión que tuvo Karina Milei con Patricia Bullrich, Pilar Ramirez y los integrantes del bloque en la Legislatura. Allí, más allá que se especuló con que funcionó como una admisión de que Manuel Adorni ya no corre en la carrera por la jefatura de Gobierno , se discutieron distintos proyectos para presentar en la Legislatura. “Algunos pueden salir, otros no. Pero son todos para joderlo a Jorge Macri”, me dijo uno de los participantes del encuentro.

Sobre eso van a seguir insistiendo en la Legislatura, ante un PRO que por ahora no levanta el guante. No obstante, el discurso libertariano será super polarizante. Con un tono de “o estás con nosotros o formas parte del curro de la política”. Con esa línea, le dejan a Jorge Macri dos opciones: o someterse a esta agenda o ser denunciado por obstruirla. Pero lo cierto es que nada se moverá en la Ciudad hasta que se defina que pasará con la reforma electoral en el Congreso nacional. Nadie tiene intención de dar pasos en falso.

El PRO, como decía, no tiene una posición unificada que haya salido a comunicar, aunque tiene varios legisladores que podría apoyar la agenda libertariana, con el argumento de ahorrar costos. Así Rocío Figueroa dijo que incluso se podría pensar en votar con una periodicidad mayor a dos años, mientras que otros dirigentes del PRO cuestionaron que las internas de los partidos las paguen la población, bien en línea con los violetas. El jefe de Gobierno va a tener un serio trabajo ordenando a su tropa, aún con la ayuda que le vienen prestando “El Tano” Angelici en el ordenamiento político.

El larretismo podría revisar el funcionamiento de las PASO, aunque en este punto ese sector considera que hay otras prioridades a discutir en la Ciudad, y la reforma política no es una de ellas.

Del lado del peronismo, más que nada hay rechazo. Lo dijo el legislador Federico Mochi, quien planteó que la reforma electoral que se plantea solo busca limitar la participación e impedir que se diriman liderazgos por la vía de los votos en las PASO (lo que deja todo en manos de los acuerdos de cúpula). Así que no habrá probablmente votos de ese sector para eliminar las PASO. Tampoco la izquierda tiene intenciones de acompañar: Myriam Bregman cuestionó cualquier intento de modificar las reglas electorales sin consenso amplio.

Por lo tanto, de momento, la reforma política porteña es más humo que otra cosa. Habrá que ver qué pasa cuando se defina la suerte de las PASO nacionales en el Congreso.


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