- Política
- 23.04.2026
ENFRENTAMIENTO CON EL PERIODISMO
El Gobierno bloqueó el ingreso de periodistas a la Casa Rosada y desató una fuerte polémica
La administración de Javier Milei suspendió las acreditaciones de todos los trabajadores de prensa en Balcarce 50 tras una denuncia por presunto espionaje. La medida, inédita desde el regreso de la democracia, generó críticas y reavivó el conflicto entre el oficialismo y los medios.
El Gobierno nacional dispuso este jueves impedir el ingreso de todos los periodistas acreditados a la Casa Rosada, en una decisión que no tiene antecedentes desde 1983 y que alteró de manera abrupta la dinámica habitual de cobertura en la sede del Poder Ejecutivo. La medida implicó la anulación de las acreditaciones vigentes y la desactivación del sistema de acceso biométrico que utilizaban los cronistas para ingresar al edificio.
La determinación se tomó luego de una denuncia presentada por la Casa Militar contra dos periodistas del canal Todo Noticias (TN), acusados de haber realizado grabaciones dentro del edificio oficial que fueron interpretadas por el Gobierno como un posible caso de “espionaje ilegal”. A partir de ese episodio, las autoridades resolvieron cerrar la sala de prensa y restringir el acceso de todos los trabajadores acreditados como medida preventiva.
Desde el entorno oficial argumentaron que la decisión responde a razones de seguridad. El secretario de Comunicación, Javier Lanari, sostuvo que la eliminación de los accesos se dispuso para resguardar información sensible tras la denuncia judicial. Sin embargo, la falta de un comunicado formal y la generalización de la medida —que alcanzó a periodistas de todos los medios— alimentaron cuestionamientos en el ámbito periodístico.
El impacto fue inmediato: los cronistas que cubren diariamente la actividad presidencial se encontraron con la imposibilidad de ingresar a la Casa Rosada, donde la sala de periodistas permaneció cerrada. La decisión fue interpretada por distintos sectores como un hecho sin precedentes, incluso en comparación con momentos de alta tensión política en la historia reciente, cuando ese espacio continuó funcionando.
El episodio se inscribe en un contexto de creciente confrontación entre el gobierno de Javier Milei y los medios de comunicación. En las últimas horas, el propio Presidente volvió a cargar contra periodistas en redes sociales, en línea con una relación marcada por fuertes críticas y descalificaciones públicas.
La repercusión también trascendió el ámbito local. Reportes internacionales señalaron que la restricción al acceso de la prensa se produjo tras el conflicto por las imágenes difundidas desde el interior de la sede gubernamental y advirtieron que la medida refuerza las preocupaciones sobre la relación del Ejecutivo con la libertad de expresión.
Organizaciones y trabajadores de prensa manifestaron su preocupación por el alcance de la decisión, al considerar que limita el acceso a la información pública y afecta el normal desarrollo de la actividad periodística. Mientras tanto, no hubo precisiones oficiales sobre cuándo se restablecerán las acreditaciones ni bajo qué condiciones podrán volver a ingresar los periodistas a la Casa Rosada.
La determinación se tomó luego de una denuncia presentada por la Casa Militar contra dos periodistas del canal Todo Noticias (TN), acusados de haber realizado grabaciones dentro del edificio oficial que fueron interpretadas por el Gobierno como un posible caso de “espionaje ilegal”. A partir de ese episodio, las autoridades resolvieron cerrar la sala de prensa y restringir el acceso de todos los trabajadores acreditados como medida preventiva.
Desde el entorno oficial argumentaron que la decisión responde a razones de seguridad. El secretario de Comunicación, Javier Lanari, sostuvo que la eliminación de los accesos se dispuso para resguardar información sensible tras la denuncia judicial. Sin embargo, la falta de un comunicado formal y la generalización de la medida —que alcanzó a periodistas de todos los medios— alimentaron cuestionamientos en el ámbito periodístico.
El impacto fue inmediato: los cronistas que cubren diariamente la actividad presidencial se encontraron con la imposibilidad de ingresar a la Casa Rosada, donde la sala de periodistas permaneció cerrada. La decisión fue interpretada por distintos sectores como un hecho sin precedentes, incluso en comparación con momentos de alta tensión política en la historia reciente, cuando ese espacio continuó funcionando.
El episodio se inscribe en un contexto de creciente confrontación entre el gobierno de Javier Milei y los medios de comunicación. En las últimas horas, el propio Presidente volvió a cargar contra periodistas en redes sociales, en línea con una relación marcada por fuertes críticas y descalificaciones públicas.
La repercusión también trascendió el ámbito local. Reportes internacionales señalaron que la restricción al acceso de la prensa se produjo tras el conflicto por las imágenes difundidas desde el interior de la sede gubernamental y advirtieron que la medida refuerza las preocupaciones sobre la relación del Ejecutivo con la libertad de expresión.
Organizaciones y trabajadores de prensa manifestaron su preocupación por el alcance de la decisión, al considerar que limita el acceso a la información pública y afecta el normal desarrollo de la actividad periodística. Mientras tanto, no hubo precisiones oficiales sobre cuándo se restablecerán las acreditaciones ni bajo qué condiciones podrán volver a ingresar los periodistas a la Casa Rosada.
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