Aumentos

Los combustibles superaron los $2.000 por litro en Buenos Aires por primera vez

La guerra en Medio Oriente y la suba del petróleo cruzaron una barrera que hasta ahora solo se había visto en el interior del país. Shell y Axion encabezaron el aumento; YPF, que controla más de la mitad del mercado, aún no acompañó el movimiento en sus líneas premium.

Por primera vez, los precios de la nafta y el gasoil superaron los $2.000 por litro en la Ciudad de Buenos Aires, una barrera que hasta ahora solo se había perforado en algunas provincias del interior del país. El hito, registrado durante la segunda semana de marzo, no fue producto de un solo golpe sino de una serie de presiones que llevan semanas acumulándose sobre los surtidores porteños.

 


La escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán sacudió los mercados energéticos globales y puso en alerta roja la estructura de costos energética de Argentina, con el barril de Brent superando los 119 dólares en picos de volatilidad. El 27 de febrero, el barril de Brent cerraba en 73,20 dólares. Tras el inicio de los ataques militares, el valor del crudo comenzó a subir con fuerza, y durante la segunda semana de marzo el índice de precios de combustibles de la consultora EcoGo acumuló un incremento del 6% en menos de dos semanas.

En el centro de la preocupación internacional está el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el transporte de hidrocarburos, por donde circula aproximadamente un quinto del petróleo que se comercializa a nivel global. Desde el inicio del conflicto, el tránsito de petroleros por la zona cayó cerca de un 90% respecto de la semana anterior, según datos de la firma de inteligencia energética Kpler.

Ese sacudón externo llegó a Buenos Aires de manera gradual pero sostenida. Las estaciones de Axion Energy fueron de las primeras en mostrar valores por encima de los $2.000 en combustibles premium, mientras que la red de Shell, operada en el país por la brasileña Raízen, había mantenido durante algunos días el valor en $1.999 por litro, apenas por debajo del límite simbólico, hasta que también actualizó sus carteleras y terminó superando la marca.

Los valores vigentes muestran diferencias notorias según la compañía. YPF mantiene los precios más bajos, con nafta súper a $1.740 y premium a $1.900, mientras que Shell y Puma ya superan claramente el umbral de los $2.000 en combustibles premium, con valores que llegan a $2.050 y hasta $2.127 por litro en el gasoil premium. Esto no es casual: YPF concentra cerca del 55% del mercado minorista de combustibles y suele marcar el ritmo de los ajustes para el resto de las petroleras. Su CEO, Horacio Marín, fue explícito en sus declaraciones públicas: la compañía no aplicará aumentos bruscos de forma inmediata y utiliza un sistema de promedio móvil para suavizar las fluctuaciones externas.

El panorama, sin embargo, es incierto hacia adelante. El ex secretario de Energía Daniel Montamat advirtió que si los precios internacionales del crudo se mantienen elevados durante un período prolongado, el impacto sobre los combustibles será inevitable, ya que una suba de USD 10 el barril puede trasladarse en unos USD 5 al precio final.

A la presión internacional se suma un factor local. El Gobierno oficializó a principios de marzo, mediante el decreto 116, un incremento parcial en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, postergando además una parte del ajuste acumulado para el 1 de abril. El efecto del conflicto se observa con mayor claridad en el gasoil: según Alberto Boz, presidente de la Federación de Entidades de Combustibles, el diésel acumula cerca de 3,8% de suba desde el inicio del conflicto, mientras que las naftas subieron 2,2% en marzo.

El nuevo nivel de precios refleja la fuerte dependencia de los valores locales respecto del mercado internacional del petróleo y anticipa un impacto adicional en el costo del transporte, la logística y, en consecuencia, en el precio de bienes y servicios en todo el país. Para un vehículo de gama media con un tanque de 50 litros, completarlo con nafta súper requiere hoy una inversión base de $85.850 en el AMBA, cifra que asciende a más de $91.000 en ciudades del interior. Si el usuario opta por un combustible premium, el gasto puede superar los $100.000 por carga.

COMENTARIOS