Informe

La Presidenta de la Auditoría advierte sobre la salud escolar

Un informe reciente advierte que la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un escenario de desprotección sanitaria juvenil, con el retorno de enfermedades que se creían controladas y la aparición de nuevas problemáticas que los programas oficiales aún no logran atender.

La investigación sobre el Programa de Salud Escolar (PSE) revela que la falta de personal de enfermería y la desarticulación entre hospitales y escuelas han debilitado la capacidad del sistema para garantizar la vacunación y el seguimiento de los estudiantes. Esa fragilidad se refleja en el aumento de patologías como el sarampión, la tos convulsa y la tuberculosis, que golpean con fuerza a niños, niñas y adolescentes. Entre 2024 y 2025, los casos de coqueluche se incrementaron en un 318%, mientras que las enfermedades febriles exantemáticas, como el sarampión y la rubéola, crecieron un 1212%, cifras que muestran la magnitud del retroceso sanitario.


El informe también advierte que el sistema escolar de salud no está preparado para enfrentar los riesgos derivados de la digitalización y las nuevas formas de adicción juvenil. La ludopatía online, el uso compulsivo de tecnologías y fenómenos como el ciberbullying y el grooming se expanden sin que existan protocolos de prevención ni dispositivos de salud mental específicos. La falta de una red articulada de contención deja a los jóvenes expuestos a problemáticas que afectan su desarrollo integral y que, en muchos casos, derivan en conflictos con la ley penal.

La conclusión es clara: el Estado no puede limitarse a detectar problemas en las aulas, sino que debe garantizar un entramado de cuidados que funcione de manera efectiva. De lo contrario, se perpetúan formas sistemáticas de desprotección social y sanitaria que ponen en riesgo a toda una generación. La coexistencia de enfermedades reemergentes y nuevas amenazas psicosociales configura un panorama crítico que exige respuestas urgentes y coordinadas.

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