EN CAMPAÑA

Larreta se sube a la campaña presidencial de Bullrich y sale a recorrer la Provincia

En medio de rumores de cargos, el jefe de Gobierno compartirá caravana con la candidata, el postulante a la gobernación bonaerense, Néstor Grindettti, y Diego Santilli. Planes a futuro, el factor Milei y el radicalismo en épocas de definición.

Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta tendrán su primera actividad de campaña conjunta a bordo de la camioneta casa rodante con la que la candidata decidió recorrer el país para sumar kilometraje y votos de cara a las elecciones 2023. Será en la siempre codiciada provincia de Buenos Aires junto a Néstor Grindetti y Diego Santilli, prácticamente empatados en las PASO, con buena sintonía entre ambos para sostener el caudal de votos de la alianza en el distrito. A media mañana ya se los verá dando vueltas por la zona sur, donde Grindetti juega de local. Lanús será uno de los destinos, pero también Lomas de Zamora apareció en el itinerario que, además, tiene a Almirante Brown como otro punto a visitar. Será una jugada para ordenar la tropa.

El rol del Jefe de Gobierno porteño

Según consingó Política Argentina, Larreta se puso a entera disposición de la campaña de Bullrich, ella y su equipo son los que conducen y él uno de los que acompañan. Hasta el momento, el problema radicó en la falta de convocatoria a participar activamente. El jefe de Gobierno no se dedicó a recorrer bajo la consigna “Patricia presidente” pero, cuando tuvo la oportunidad, manifestó su voluntad de que ella triunfe.

Bajo esa dinámica, las convocatorias a su figura irán surgiendo. No aparecieron involucradas en un temario finamente planificado sino como parte de una campaña viva que va modificándose según las circunstancias. Por lo tanto, mientras el alcalde espera a ser llamado a participar, también se plantea objetivos personales. Hasta el 10 de diciembre, cuando se retire de la función pública momentáneamente, hará foco en la gestión para cerrar su gobierno en la Ciudad con una buena imagen. Su intención es quedar como el líder que logró la transformación más importante de la Capital Federal, o una de las más destacadas al menos.

En paralelo, quedó a disposición de las campañas de Bullrich y de Jorge Macri en la Ciudad para que los dos triunfen el 22 de octubre o, en caso de no llegar, en balotaje. El primo de Mauricio empezó a tener actitudes de firmeza después de ganadas las PASO. El corrimiento de María Migliore, ex ministra de Desarrollo Social muy cercana a Larreta, fue el llamado de atención más potente.

Macri no quiere darle lugar a quienes, aliados con Horacio, le dieron su apoyo a Martín Lousteau en la PASO porteña o colaboraron con estructura y caminatas. Hay, además del de Migliore, otros nombres en la lista de funcionarios que no continuarían pero probablemente se trate de casos puntuales y el larretismo siga con influencia en la CABA. La vice de Jorge, dicen los halcones, es ministra de Larreta. Lo que no dicen es que es amiga y esposa de un amigo del candidato a la jefatura de Gobierno.

El futuro de Rodríguez Larreta

La nueva etapa para Horacio llegará el 11 de diciembre. Lejos de retirarse de la política, el actual alcalde capitalino buscará volver lo antes posible, pero la construcción podría ser desde el llano. Por ahora, los números decidieron no acompañar a Juntos por el Cambio, lo que dificultó, incluso, encontrar espacios que ocupar en un eventual gobierno. Pero el futuro no está definido para Larreta. En principio, se armará desde afuera.

Una diferencia clave con una amiga suya, como María Eugenia Vidal, que después de la derrota en 2019 decidió desaparecer del mapa y recién retornar dos años más tarde, a pedido de Horacio, para ocupar una banca en Diputados que, hasta el momento, no la encontró en un lugar destacado. Larreta intentará no perder casilleros. ¿Podría ser candidato a diputado o a senador por la CABA en 2027? En las últimas horas, sin embargo, circuló el rumor de un ofrecimiento de un cargo relevante en la estructura de un eventual gobierno. Esta versión fue desconocida desde ambos sectores.

Por ahora, el futuro inmediato lo encontrará en la Patoneta junto a su amigo fiel, Diego Santilli y los candidatos bullrichistas. Santilli y Grindetti tienen una buena relación. El domingo cenaron en un restaurante de Palermo, cerca de un estudio de televisión, porque el alcalde de Lanús tenía una entrevista. Lo esperó y salieron a comer. En la mesa estuvieron, además, Agustín Forchieri y Adrián Urreli, armadores de los dirigentes que buscaron la gobernación dentro de Juntos por el Cambio. Por lo tanto, fue una reunión estratégica en la que conversaron la chance de hacer participaciones conjuntas en medios de comunicación y nuevas actividades sobre todo vinculadas a la seguridad, un área que Santilli conoce bien.

La estrategia de Juntos por el Cambio

Buenos Aires será una de las grandes joyas a buscar por Juntos por el Cambio. Según como se lea, la alianza quedó segunda como conjunto o tercera individualmente. Por supuesto, la oposición decidió tomar la primera versión aunque los votos no sean de nadie y nadie pueda asegurar el traspaso lineal de los mismos. Por ejemplo, Larreta le dejará una buena parte a Patricia pero otro fragmento se dividirá entre Javier Milei y Sergio Massa, algo letal en comicios tan ajustados. Por eso la hiperactividad de Santilli.

El misterio bonaerense no se develará hasta el día de las elecciones nacionales, lo mismo en Entre Ríos –donde JxC pensó que la podría tener fácil y se complejizó-, en Catamarca y la Capital Federal. El resto del país ya eligió y el mapa nacional se particionó aún más, mostrando un crecimiento del PRO pero una mayor expansión de la UCR, que nuevamente quiere mayor protagonismo.

El radicalismo ganó en Mendoza, Jujuy, Santa Fe, Chaco y todavía mantiene Corrientes. El PRO hasta ahora garantizó Chubut, quiere triunfar en primera vuelta en la CABA y quedarse con Entre Ríos. Luego, la alianza celebró con victorias de aliados, como en San Juan, San Luis, Santa Cruz o Neuquén, pero el fantasma Milei podría trastocar las caras de felicidad.

Tensiones dentro del radicalismo
 
Como cada vez que el partido centenario se predispone a cambiar autoridades, la UCR empezó a replantearse el rol dentro de JxC. Con más provincias y distritos que el PRO, ¿por qué seguir siendo el furgón de cola de un macrismo que probablemente se divida? Si la alianza no llega al balotaje y Mauricio apoya a Milei para que pierda el peronismo, ¿los boina blanca acompañarán? Emiliano Yacobitti, del espacio de Martín Lousteau, ya dijo que no.

Por eso Gerardo Morales apuntó contra Mauricio y el “daño” que le hizo a la alianza al poner en duda su apoyo. O al no aclararlo lo suficiente. El macrismo de Macri rechaza estas acusaciones. Para ellos, el ex presidente siempre apoyó a Patricia y los rumores en sentido contrario fueron sólo una construcción de sus inseguridades. Ahora, con un poco más de énfasis, salió a cruzar al libertario por su falta de estructura, pero no de ideas. Dejando la puerta abierta.

Según un relevamiento que hizo El Destape entre distintos dirigentes de todo el país, la alianza no estaría unificada para un escenario semejante. Muchos se inclinarán por Unión por la Patria, sobre todo quienes entienden que la democracia está en juego. Pero otros podrían ir con el libertario. Se arriesgó a pensar que el PRO sufriría el golpe más que otros. Eso dependerá de cómo y quién conduzca a la UCR.

Gustavo Valdés apareció como el indicado para cerrar la grieta radical. Martín Lousteau para generar cierta renovación. Los dos, con alguna victoria bajo el brazo. El correntino, más liberado, con buen vínculo con la vieja guardia y con el Grupo Malbec, también de lazos con los “nuevos” dirigentes. El porteño, con debilidad numérica. Alfredo Cornejo, con el último empujón provincial.

Mendoza, Chaco y Santa Fe, las tres últimas elecciones antes de las presidenciales, tuvieron triunfos de la UCR que festejó la UCR pero, sobre todo, el PRO. El radicalismo deberá hacer valer esas victorias como propias para marcar límites ante eventuales alianzas, como lo hizo en su momento al rechazar la incorporación de Milei. Esas tres provincias habían sido ganadas, también, antes de las PASO y el viento a favor no llevó a Bullrich más allá de un tercer lugar en materia individual.

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