MINERÍA URBANA

La basura electrónica tiene un valor monetario importante

El año pasado sumó US$ 57.000 millones de materia prima en basura electrónica a nivel mundial. El hierro, el cobre, el aluminio y el oro contribuyen principalmente a este valor.


Los datos surgen de un informe realizado por la Asociación Mundial de Estadísticas de Desechos Electrónicos, además, aseguran que “el reciclaje de hierro, aluminio y cobre contribuyó a un ahorro neto de 15 Mt de CO2”, informa La Izquierda Diario.
 
Según el informe Global E-Waste Monitor 2020: Quantities, flows, and the circular economy potential, de la Asociación Mundial de Estadísticas de Desechos Electrónicos (ISWA), “el valor de las materias primas en los desechos electrónicos globales generados en 2019 es de aproximadamente $ 57 mil millones de dólares. El hierro, el cobre y el oro contribuyen principalmente a este valor”.
 
Sin embargo, ISWA advierte que las cantidades de hierro, aluminio y cobre y su valor “solo podrían recuperarse en un escenario ideal en el que todos los desechos electrónicos que se generan a nivel mundial se reciclan y este reciclaje es económicamente viable o incluso factible con las tecnologías actualmente disponibles”.
 

El informe también señala que “el reciclaje de hierro, aluminio y cobre contribuyó a un ahorro neto de 15 Mt de dióxido de carbono (CO2), equivalente a las emisiones derivadas del reciclaje de materias primas secundarias sustituidas por materias vírgenes”.
 
Si bien el consumo de equipos eléctricos y electrónicos (EEE) han ayudado a mejorar la calidad de vida, su producción y uso, condicionados por la obsolescencia programada, son tan exigentes en cuanto a recursos, que pueden volverse en contra. Así fue como se instaló la idea de que los desechos electrónicos son una “mina urbana”, ya que contienen varios metales preciosos que, si se reciclan, se pueden usar como materiales secundarios.
 
En promedio, el peso total (excluyendo a los paneles fotovoltaicos) del consumo global de los equipos eléctricos y electrónicos aumenta anualmente en 2.5 millones de toneladas métricas (Mt). Solo en 2019, el mundo generó 53,6 Mt de desechos electrónicos, aumentando 9,2 Mt desde 2014 y proyectando un aumento a 74,7 Mt para 2030. La creciente cantidad de desechos electrónicos se debe principalmente a tasas de consumo más altas, ciclos de vida cortos y pocas opciones de reparación.
 
El informe fue presentado en julio pasado, estuvo a cargo de Vanessa Forti, Cornelis Peter Baldé, Ruediger Kuehr y Garam Bel, del Programa de Ciclos Sostenibles (SCYCLE) de la Universidad de Naciones Unidas, quienes contaron con la colaboración de la Organización Mundial de la Salud.
 
Asia generó la mayor cantidad de desechos electrónicos en 2019 con 24.9 Mt, seguida de América con 13.1 Mt y Europa con 12 Mt, mientras que África y Oceanía generaron 2.9 Mt y 0.7 Mt, respectivamente. Europa ocupó el primer lugar mundial en términos de generación de residuos electrónicos per cápita, con 16,2 kg per cápita, mientras que Oceanía fue la segunda (16,1 kg per cápita) seguida de América (13,3 kg per cápita). Por su parte, Asia y África generaron 5,6 y 2,5 kg per cápita, respectivamente.
 
En cuanto a la reutilización de los materiales, en 2019 la recolección y el reciclaje formal documentado fue de 9.3 Mt, constituyendo el 17.4 % en comparación con los desechos generados y aumentando un 1.8 Mt desde 2014, un crecimiento anual de casi 0.4 Mt. Sin embargo, la generación total anual fue de casi 2 Mt, lo que muestra que el reciclado no sigue el ritmo de la generación de desechos.
 
Las estadísticas muestran que en 2019 el continente con la mayor tasa de recolección y reciclaje fue Europa con un 42.5 %, mientras que Asia ocupó el segundo lugar con un 11.7 %. Por su parte, América y Oceanía fueron similares con un 9.4 % y un 8.8 %, respectivamente. Finalmente, África tuvo la tasa más baja con un 0.9 %. El destino del 82.6 % (44.3 Mt) de los desechos electrónicos generados en 2019 es incierto, y su paradero y el impacto ambiental varían según las diferentes regiones.
 
Los desechos electrónicos también contienen aditivos tóxicos que se liberan al ambiente y afectan la salud de los trabajadores expuestos. Se encuentran anualmente 50 t de mercurio y 71 kt de plásticos retardantes de llama bromados (BFR) en flujos de desechos electrónicos indocumentados a nivel mundial.
 


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