COMUNA 14

Cerraron cinco bares alrededor de la plaza Cortázar de Palermo

Están ubicados alrededor de la plaza Serrano, con carteles y pasacalles se despiden de sus clientes. Ya cerraron Clara, Bad Toro, Whoopies, Ragnar Beer Pub y la cervecería Valk Taproom.


Pasar por los alrededores de la plaza Cortázar en el barrio de Palermo genera una gran tristeza, ya son cinco los bares que bajaron sus persianas, lo anuncian con pasacalles y carteles en los que explican que no pudieron sostener estar cerrados por más de 80 días debido a la cuarentena.
 
Frente a la plaza Cortázar en Serrano y Honduras, cerraron los dos bares ubicados en cada esquina. En donde supo estar El Taller, que luego fue Sans y ahora era Clara, hay un cartel que dice: “Queridos vecinos y clientes. Nos fue imposible sostener el local con 80 días de cuarentena. Gracias por estos años de apoyo, atte, Clara”.
 
En la vereda de enfrente, donde estuvo por décadas Malas Artes y hace cuatro años se instaló Bad Toro, hay un pasacalle que dice: “Cerramos definitivamente, 80 días cerrados fue imposible de sostener. Gracias a todos por estos años”.
 
Santiago Olivera es un empresario gastronómico que desde el 2007 arrancó con bares en esa zona, es dueño de Bad Toro y de Sans, ubicado en Armenia y Costa Rica, en este bar trabajan 20 personas y ahora se reconvirtió en una despensa para poder juntar algo de dinero para pagar sueldos. Hace tres años abrió la cervecería La Choppería en Gurruchaga y El Salvador donde da trabajo a nueve personas. A ese, se le suma la hamburguesería Diggs, frente a plaza, al lado de Tazz, con diez empleados más.
 
Con mucha tristeza Olivera cuenta a BAE Negocios que cierra Bad Toro: “Cerré Bad Toro porque se nos hizo imposible, tenemos 17 empleados en forma directa más abonos con personal de redes, monitoreo de alarmas, diseñadores y con el cierre afectamos hasta las dos cooperativas que venían a buscar cartones y aceite”.
 
Hizo lo que pudo para salvarlo, aprovechó todo lo que le ofreció el Gobierno nacional desde créditos a tasa del 24%, ATP para poder pagar sueldos de sus empleados, todo. “Esperamos una ayuda del Gobierno porteño, pero por ahora no recibimos nada. En pocas horas entregamos las llaves, por más que el dueño nos bajó el alquiler al 50%, es imposible, tuve que pagar marzo entero y trabajé 15 días. No se pueden pagar alquileres de $400.000 por buenas esquinas, y menos si no se cuando voy a reabrir, si ya sé que abriré al 50% de mi capacidad y no habrá turismo. Nos llegan boletas de luz de $60.000”.
 
“Le hice una propuesta para quedarme, pero no aceptó. Pedí una condonación del alquiler y poder pagar un porcentaje de lo que facture el local. Pierdo una gran inversión, le hice terraza, entrepiso y baños, pero no hay fecha de reapertura y nadie sabe cómo va a reaccionar el consumo. ¿Quién va a querer atender a los brasileños?”, señaló Olivera.
 
Terminó de sacar cálculos y ya sabe cuánto le costará el cierre de Bad Toro: “Para poder irme, tengo que pagar $4 millones, incluye el alquiler de marzo que no lo terminé de pagar, debo abril y mayo, impuestos, servicios e indemnización al personal que no pude reubicar. La gastronomía toma más gente en temporada alta y menos en la baja, a mí me obligaron a quedarme con la misma plantilla. Tengo el personal en blanco y no puedo suspender ni despedir, y no sólo que estoy en temporada baja, sino que tengo el bar cerrado. Hay que ver si ahora que lo tengo que cerrar, me obligan a pagar la doble indemnización”, explicó Olivera.
 
Con el delivery cuenta Olivera que como mucho, lograban sacar entre un 5 y un 10% de la facturación, que la reparte entre los empleados y paga insumos y local.


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