MEDIO AMBIENTE

¿Cómo comenzar una huerta en casa durante la cuarentena?

El aislamiento social, preventivo y obligatorio es una buena oportunidad para iniciar una huerta en el balcón, terraza o patio. Pueden participar todos los miembros de la familia.


Una huerta otorga beneficios no solo en la salud, sino que será una gran oportunidad para trabajar la observación, la paciencia y la dedicación en familia. Además, ayudará a aprender sobre los ciclos de la naturaleza y a no frustrarse ante el error.
 
“Las huertas en el hogar permiten obtener verduras y frutas con un sabor mucho más rico que los que se encuentran en la verdulería, cosechar en el momento exacto de maduración y generar un ahorro económico. Además, son una excelente oportunidad de conectar con la naturaleza, con la tranquilidad de que lo que llevamos a la mesa familiar es libre de pesticidas, creando así un impacto positivo en nuestra salud y en el ambiente”, expone a Ambito.com Rodrigo Ezequiel González, ingeniero en sistemas ydesarrollador del proyecto Comunidad Huerta.
 

El ingeniero agrónomo Marcos Roba explica a Ambito.com que las huertas en casa permiten saber exactamente cómo estamos produciendo nuestro alimento. “Más allá de los productos fitosanitarios y fertilizantes que se usan en el campo, tenemos que saber que los vegetales además pueden contaminarse en el transporte y en los mercados, ya sea con químicos o, más probablemente, con contaminantes orgánicos, por estar en contacto con animales (aves, roedores, gatos y perros) y sus heces”.
 
Los beneficios son muchos”, detalló a Ambito.com María Alejandra Garrido, ingeniera civil y desarrolladora del proyecto Huerta en Macetas. “Es desestresante, te mantiene en movimiento y ejercita el cerebro, hay estudios que sostienen que se generan sustancias químicas como la dopamina y serotonina. Pero lo principal estamos ayudando a mejorar el medio ambiente. Es la mejor herencia que le podemos dejar a las generaciones futuras. Aprender a sembrar es como aprender un idioma o a manejar, nunca sabemos cuándo lo vamos a necesitar”, agregó.
 
“Para cualquier proyecto botánico que iniciemos, se necesita una primera instancia que es observar el espacio para ver qué asolamiento tiene y en qué horarios. Si no contamos con entre cuatro y seis horas de sol, es difícil que prosperen algunos cultivos”, explicó a Ambito.com María Capurro Robles, quien junto con Romina Gil lleva adelante Tebi Espacios Inspirados, donde desarrollan proyectos paisajísticos personalizados y sustentables.
 
Se pueden utilizar macetas y contenedores como botellas o bidones, latas de distinto tipo, cajones de verdura o pallets. En todos los casos, es importante que tengan drenajes para que el agua pueda escurrir en la parte inferior y no quede estancada. “Reciclar estos materiales también es un proceso de juego grupal, ya que se pueden pintar y decorar”, agregó Capurro Robles.
 
El sustrato es la tierra preparada que se utiliza para cultivar alimentos. Para preparar el sustrato hay que mover la tierra agotada, darle aire y ponerle algún nutriente orgánico como restos de yerba, restos de café, cáscaras de huevo bien molidas o té de banana. El compost es un tipo de abono ideal pero su preparación toma más tiempo.
 
Debido al aislamiento conseguir semillas puede resultar una tarea difícil. Se pueden obtener plantas de las mismas sobras que consumimos. “Muchas veces, los paquetes de rúcula o albahaca vienen con las raíces de las plantas. La batata o la zanahoria se pueden poner en agua hasta que echen raíces bien desarrolladas y luego plantar”, explicó Capurro Robles, y agregó: “Para el tomate, cortamos unas rebanadas de medio centímetro con bastantes semillas, las ponemos sobre sustrato y las regamos”.
 
A las dos semanas, esas semillas van a haber bajado y se podrá ver cómo han salido pequeñas plantas. Hay que seleccionar las mejores para que no se golpeen entre ellas y puedan crecer. Tanto las raíces como las semillas, que generalmente son tiradas a la basura, son una de las materias primas fundamentales de cualquier huerta que se quiera iniciar en el hogar.
 
Las plantas aromáticas son fáciles de cuidar, van bien en macetas y funcionan en cualquier época del año. “Si no tenemos macetas pequeñas, pero tenemos dos grandes contenedores, podemos agruparlas según las necesidades de riego. Por ejemplo, la menta, el perejil, la albahaca, el ciboulette y el cilantro necesitan riego diario. Pero el tomillo, el romero y la salvia pueden regarse espaciadamente, cada tres días”, explicó Capurro Robles.
 
El compost es un tipo de tierra hecha a base de desechos orgánicos. Se obtiene a partir de un proceso llamado “compostaje”, donde microorganismos descomponen la materia orgánica hasta formar un fertilizante natural que va a ser crucial para el sustrato de la huerta. El proceso toma tiempo.
 
“Disminuye la cantidad de residuos que se generan, porque la mitad de la bolsa que sacamos a la calle son residuos orgánicos. Además, tiene beneficios ambientales. Primero, al no enterrarse, esos residuos orgánicos no necesitan una logística de transporte. Segundo, se genera el ahorro del gas metano, que es lo que se produce cuando se mezclan en el relleno sanitario. Ese es un gas de efecto invernadero y tiene consecuencias ecológicas negativas”, detalló a Ambito.com Martín Almiña, Fundador de Más Oxígeno y coordinador de la Red de Compostaje.
 
Almiña explicó que se pueden compostar todas las sobras de las verduras que usamos para cocinar, yerba, saquitos de té, café y cáscara de huevo. Eso se mezcla con “material estructurante”, el mejor es la viruta de madera, que contiene al descarte orgánico y facilita su descomposición. Se hace una mezcla y en tres meses se obtiene abono. Puede tardar más o menos, dependiendo la época del año.
 
Ese material estructurante también pueden ser pedacitos de cartón, de papel, de madera, restos de poda triturados, cáscaras de maní y hojas de los árboles. El proceso se lleva a cabo en una compostera, que es una caja contenedora con tapa. También se puede realizar en una maceta que tenga drenaje para que salgan los líquidos.
 


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