A NUEVES AÑOS DEL CRIMEN

El doble crimen xenófobo que motivó el Día de las Mujeres Migrantes y sigue sin resolverse

En 2001, un crimen racial ocurrió en la Línea Roca de Trenes Metropolitanos (TMR). La autoridades declararon la fecha de los asesinatos el Día de las Mujeres Migrantes pero no resolvieron los crímenes.

En 2001, un crimen racial ocurrió en la Línea Roca de Trenes Metropolitanos (TMR). La autoridades declararon la fecha de los asesinatos el Día de las Mujeres Migrantes pero no resolvieron los crímenes. El 10 de enero de 2001 hacía mucho calor y el tren Roca estaba hacinado, como siempre. Marcelina Meneses llevaba a su hijo Josua de un año y medio a una consulta médica a la Ciudad. Casi estaba por bajar cuando el odio racial y machista cambiaron su destino.

La mujer que trabajaba de repositora en un supermercado era oriunda de Bolivia. Cargaba, entonces, con categorías peligrosas en esta sociedad: mujer, migrante y trabajadora. Marcelina cargó las categorías y a su hijo en sus espaldas durante todo el viaje, nadie le ofrecio un asiento. En cambio, cuando llegó su estación, se acercó a la puerta y pidió permiso para bajar.

Hay un único testigo de la causa a quien la familia de Marcelina contactó poniendo carteles en las estaciones de Trenes Metropolitanos. Se trata de Julio César Giménez, empleado de una cooperativa, a quien la Justicia decidió no escuchar. Sin embargo, su relato recorrió los oídos de las familias y las organizaciones que acompañaron la lucha por el esclarecimiento.

Giménez relató que cuando Marcelina se acercó a pedir permiso para bajar, un hombre al que no pudo identificar le contestó: “Boliviana de mierda”. Y su voz abrió paso al odio: “Volvete a tu país, negra” y “estos vienen acá a sacarnos el trabajo”, fueron las frases que le siguieron. Giménez intervino diciendo que tengan más cuidado ya que era una señora con un bebé. Y un segundo pasajero agregó “Qué defendés vos, si estos bolivianos son los que nos vienen a quitar trabajo. Igual que los paraguayos y los peruanos”, otros pasajeros se sumaron a los insultos xenófobos.

Sobre el asesinato de Marcelina y Josua, Giménez dijo: “Fue una cosa de segundos. Se había sumado otra gente. Hubo más insultos y escuchó que uno que estaba de ropa de Grafa le dice a un compañero: -¡Uy, Daniel, la puta que te parió, la empujaste!” La violencia aumentó y alguien escupió el rostro de Marcelina. La turba de varones odiantes empujó a Marcelina y su bebé del tren. “¡Uy, Daniel, la puta que te parió, la empujaste!”, escuchó Giménez de la voz de un hombre.

Nadie nunca supo quién era ese tal Daniel. Giménez sufrió una extorsión por parte de Trenes Metropolitanos para que no declare: “A vos te haría falta un autito”, contó a Página 12 en aquel momento que le dijeron pocos días después de denunciar el doble crimen xenófobo.

Nunca hubo justicia porque nunca pasó nada. Nadie se señaló, nadie fue capaz de testificar qué pasó en esas cinco horas en que ambos cuerpos permanecieron tendidos en la vía, sólo alguien refirió que a Marcelina todavía “se le movía la mano” mientras esperaba asistencia médica.

Años después, la legislatura porteña sancionó la ley Nº 4409 que declara el 10 de enero como Día de las Mujeres Migrantes, en recordatorio de Marcelina Meneses. Sin embargo, los asesinatos continúan impunes.

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