ELECCIONES 2019

Más agresivo que en el primer debate, Macri puso todas las fichas en hablar sobre corrupción y especuló sobre llegar al balotaje

Pasó el segundo debate presidencial y sólo resta la cuenta regresiva para las elecciones del próximo domingo. El Presidente mencionó la corrupción cada vez que pudo, y Fernández golpeó al hablar sobre pobreza, empleo y negocios para el entorno macrista.



El segundo debate entre presidenciables fue en territorio porteño, por lo que el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y su principal rival, Matías Lammens, estuvieron presentes en la Facultad de Derecho y siguieron de cerca el desempeño de quienes encabezan Juntos por el Cambio y el Frente de Todos, Mauricio Macri y Alberto Fernández respectivamente. Tal como se esperaba, hubo más dardos que en el primer encuentro –en el Litoral- y sólo resta la cuenta regresiva para las elecciones del próximo domingo.

Otra vez, como pasó en el primer encuentro, Fernández comenzó golpeando duro. Le recordó a Macri el blanqueo de millones de su hermano, mientras que el Presidente devolvió con la corrupción en la obra pública. A su turno, Fernández le señaló que es el hijo de Franco Macri y formó parte de sus negocios con el Estado. Macri se quejó de que hablaran de un muerto, cuando fue él quien lo vinculó a la corrupción a pocos días de la muerte de su padre.

A diferencia del primer debate, en el que los embates de Fernández parecían descolocar a Macri, esta vez el Presidente se mostró más decidido a devolver y contragolpear. Aunque el mandatario esperaba el bloque sobre seguridad para intentar lucirse, no logró hacerlo. "Cuando Alberto Fernández era jefe de Gabinete, llegamos a importar 20 mil kilos de efedrina. No van a cambiar", advirtió. "Gracias a Dios, presidente Macri, no nos parecemos en nada –respondió Fernández- Por mucho de lo que usted dice el consumo de droga y marihuana ha aumentado. Eso quiere decir que el negocio está proliferando”. El candidato del Frente de Todos le recordó que “el presupuesto de seguridad cayó un 38 por ciento con respecto a 2015” y Macri sólo atinó a acusar al kirchnerismo de darle "un gatillo fácil a los delincuentes. Si alguien apuñala, la policía lo tiene que detener". Así, volvió a sostener la Doctrina Chocobar.

La Ciudad se coló en el debate cuando Macri acusó a Fernández de querer sacarle los fondos de coparticipación, algo que surgió a partir de una versión mediática. "Ahora el kirchnerismo habla del federalismo, después de usar el látigo y la chequera. Ya avisaron que le van a sacar los recursos a la Ciudad de Buenos Aires", planteó el Presidente. Fernández respondió con alusiones a la prensa: "El Presidente está preocupado de cómo le irá la prensa conmigo. Fui a dar entrevistas a mis principales opositores. El Presidente, no. Les pidió a los medios que encubran sus principales errores. La prensa corre peligro con él, no conmigo", le retrucó Fernández.

Al debatir sobre empleo, todos le pegaron a Macri. Fernánez exclamó: “Tenemos un presidente que piensa que el trabajo es un costo y, por lo tanto, no se preocupa. Los emprendedores son monotributistas que se suben a una bicicleta y reparten pizza. El Presidente uberizó la economía argentina. El trabajo registrado es la mejor garantía de paz social". Mari respondió con promesas: “Es verdad que tuvimos un problema de empleo en este año. Es verdad que creamos muchos empleos informales. Cuando pase la incertidumbre electoral, la Argentina va a crecer".

Al momento de analizar las políticas de vivienda, el negacionista Gómez Centurión  criticó "los planes y los piqueteros", mientras que José Luis Espert dijo que se les puede pagar la mitad a los jubilados. Durante toda la noche, compitieron por ver quién quedaba más a la derecha.

"En el tema de la pobreza es donde menos quiero parecerme a usted. Lo más grave es cómo multiplicó el hambre", le lanzó Fernández al Presidente, quien consideró “indignante escucharlos hablar de pobreza. No les creo nada. Lo único que hicieron fue ocultarla”.

"Aguantar la agresividad kirchnerista es duro. Pero aguantar que digan que ellos son los que saben es increíble. Lo peor es que voy a tener que escucharlo en tres semanas diciéndome las mismas cosas. Espero haberme ganado el cielo", ironizó Macri, especulando con un eventual balotaje, pese a que todas las encuestas indican que no existirá tal instancia y será derrotado en primera vuelta.

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