ENTREVISTA

Marziotta: “Me encantaría que se diera un debate con Santilli, pero todavía no tuve respuesta”

La compañera de fórmula de Matías Lammens se muestra confiada en llegar a la segunda vuelva y ganarle a Larreta. Más atenta al “termómetro de la calle” que a las encuestas, remarca la pluralidad del Frente de Todos. Y pide un debate entre candidatos a vice.



A un mes y diez días de las elecciones del 27 de octubre, la compañera de fórmula de Matías Lammens, Gisela Marziotta, está abocada de lleno a la campaña y confiada en llegar al balotaje. “En la segunda vuelta vamos a ganarle a Horacio Rodríguez Larreta. Tiene que ver directamente con lo mal que la están pasando los vecinos y las vecinas de la Ciudad”, sostiene la candidata a vicejefa por el Frente de Todos.

En diálogo con Nueva Ciudad, apunta que confía más en el “termómetro de la calle” que en las encuestas y anhela una instancia de debate con el vicejefe Diego Santilli. “Cada vez que hablo lo pido y digo que quiero, pero todavía no tuve ninguna respuesta”, plantea.

La periodista asegura que ya se está trabajando en la conformación del gabinete ante un posible triunfo, pero no devela nombres. Analiza las principales problemáticas en territorio porteño y cuenta qué medidas impulsa ante los reclamos feministas: “Que no quede todo en una cosa teórica, hay que bajarlo a la práctica”.

Las últimas encuestas los ubican en el balotaje, ¿cómo viene el crecimiento en la intención de voto de cara a octubre?
Era más o menos lo que estábamos esperando en función de los resultados del 11 de agosto y de cómo venimos trabajando con los vecinos y las vecinas de la Ciudad. Y lo que venimos recibiendo de demandas de cada uno de ellos, sobre todo que en la Ciudad no se está conteniendo esta situación social y económica que está ocurriendo a nivel nacional pero con consecuencias directas en la Ciudad. Con lo cual, por un lado nos entusiasma porque obviamente era y es el escenario que queremos. Porque en la segunda vuelta vamos a ganarle a Horacio Rodríguez Larreta. Tiene que ver directamente con lo mal que la están pasando los vecinos y las vecinas de la Ciudad.

¿Manejan números propios? ¿Cuáles son los últimos números que están manejando?
Siempre hay números, propios o no propios. Todos los que están dando vueltas hoy nos ubican en un escenario de segunda vuelta. Personalmente, miro las encuestas pero más por maña periodística que por otra cuestión. No soy de confiarle tanto: ni quedarme tranquila, ni preocuparme de más en función de una encuesta. Lo que sí creo es en el termómetro de la calle. De cuando salís a caminar, cuando hablás con vecinos y vecinas. Y la verdad que lo que hay es la sensación de una necesidad imperiosa de que haya alguien en el Gobierno de la Ciudad ocupándose de resolver los problemas reales y no los problemas aparentes de la Ciudad.

En este escenario y ante un eventual triunfo, ¿cómo imaginás la convivencia y la correlación de fuerzas entre los distintos espacios que conforman este frente porteño?
Creo que la diversidad que compone el frente, que tiene distintas voces y es sumamente plural en cuanto a las representaciones, es lo que hace que hoy estemos en este escenario posible de representar a cada vez más vecinos y vecinas. La convivencia me la imagino sumamente enriquecedora, como viene siendo en este primer tramo de campaña hasta las PASO y en este segundo tramo que ya iniciamos hasta el 27 de octubre. Enriquecedor justamente por la diversidad de voces. Me parece que eso era lo que se necesitaba imperiosamente en la Ciudad. Así que en ese sentido me imagino el trabajo a futuro a partir del 10 de diciembre.

A partir de ese trabajo, ¿cómo viene el diseño de un eventual gabinete?
Sí, se está trabajando por áreas, por ministerios. Pero no con nombres propios sino con equipos.

¿Hay algún nombre que se pueda ir anticipando?
No. No hay nombres establecidos. Hay nombres que están dentro de equipos, que no quisiera darlos porque en realidad puede haber suspicacias después como ‘está queriendo decir que…’. Pero sí se está trabajando por áreas y por equipos, que es lo que hay que hacer porque esto no es un trabajo de nombres propios ni individual. Esto es un trabajo de equipo, y las cosas que hay que resolver tienen que resolverse en conjunto. También teniendo en cuenta la pluralidad y la diversidad que integra este espacio. Hay que trabajarlo desde todos esos sectores, con todos esos sectores, en todas las áreas. Con una representatividad de cada uno de esos espacios. Por eso lo que yo rescato de esta pluralidad es lo enriquecedor, que no es sólo el debate sino adonde se llega.

Hablando de debate, ¿cómo se preparan para el debate de candidatos a jefes de Gobierno?
A mí me gusta y me entusiasma que haya debate. Me encantaría que hubiera un debate de los vice, y en este caso de la vice. Me encantaría eso. No es obligatorio en la ciudad de Buenos Aires, pero la instancia de debate con Diego Santilli me encantaría que se diera.

¿Vas a hacer propuesta para que haya debate entre candidatos a vice jefe de Gobierno?
Yo cada vez que hablo, lo pido y digo que quiero, pero no tuve ninguna respuesta. Me parece que siempre los debates suman, que está bueno porque obliga a los candidatos a hablar de la temática concreta y puntal. Obliga, en este caso a los candidatos a jefe de gobierno, a hablar de la Ciudad  Buenos Aires que es lo queremos: hablar de la Ciudad y que no desvíe el foco.

La Ciudad tiene problemas enormes estructurales que se gestaron durante 12 años y que hoy tiene estos resultados: chicos sin vacantes, hospitales sin insumos, sin turnos para la gente que se tiene que atender, el problema de vivienda que es enorme. Todo ese escenario, que insisto son problemas estructurales, se vienen gestando hace 12 años.

Entonces, armar un debate -que se va a dar entre los principales candidatos a jefe de gobierno- para poder hablar de la ciudad de Buenos Aires en serio y no de la ciudad del marketing que te vienen mostrando hace 12 años. Te hacen creer que todo está bien porque te pusieron una maceta y se está imponiendo la realidad. Y cuando se impone la realidad pasa lo que pasa ahora, que es que nosotros estamos llegando a una segunda vuelta porque la gente empieza a necesitar otra cosa y el debate está bueno porque pone sobre la mesa todo esto.

¿Qué medidas o ejes de trabajo tienen pensado en relación a los reclamos de los feminismos?
Lo primero que tenemos que hacer, que a mí me parece central, es ocuparnos y empezar a dar herramientas desde el Estado en todo lo que tiene que ver con las tareas de cuidado en general. Siempre digo que es importante empezar a trabajar y lograr la instancia de que las escuelas, por ejemplo, estén abiertas los 365 días del año. Me parece fundamental garantizar obviamente las vacantes desde los 45 días hasta el nivel secundario, que es lo que dice la Constitución.

También tiene que ver con las tareas de cuidado para los adultos mayores, que hay que empezar a incorporar desde el Estado. Las tareas de cuidado nos afectan a nosotras en más del 90% y son no remuneradas. Además de ser las tareas que  nos dejan en desventaja permanente respecto de los varones.

Me parece que hay que trabajar y legislar en función de eso para que haya herramientas del Estado que se empiecen a concretar y que deje todo de ser un discurso. Lo que hay que dejar es el discurso del feminismo que muchos usan ahora porque pareciera como si estuviera de moda. En realidad, lo que hay que hacer es pasar a la acción concreta de legislar. Que haya una acción concreta de la agenda feminista y que no quede todo en una cosa teórica del feminismo. El compromiso es bajarlo a la práctica. Dar y hacer jardines maternales para que los chicos tengan la vacante es feminismo, además de ser un derecho constitucional. Y a su vez, si nos ocupamos de las tareas de cuidado y el Estado da herramientas sobre ellas para los dos extremos de las edades, de los más chiquitos a los más grandes, también es feminismo y es un derecho constitucional. Está todo en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.

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