OPINIÓN

El último reducto del PRO

Si el macrismo pierde también la Ciudad, se enfrenta a su eventual disolución como espacio nacional. Las acciones de Larreta para que no haya ballotage

Werner Pertot


Es la peor pesadilla del PRO. Perder la Ciudad y quedarse sin ninguno de los principales ejecutivos, luego de haber ganado en 2015 la tricopa Nación-Provincia-Ciudad. Ese escenario es el que desde el comando de campaña de Horacio Rodríguez Larreta están buscando desterrar. Si bien el jefe de Gobierno quedó cerca de ganar en primera vuelta, con el 46,48 por ciento de los votos y a 14 puntos de distancia de Matías Lammens, el contexto de derrota nacional y en la provincia de Buenos Aires no lo deja tranquilo. La posibilidad de tener que enfrentar un ballotage en noviembre, en soledad y con un vendaval de retorno peronista rodeándolo no es una perspectiva que a Larreta le guste considerar. La apuesta es a ganar en octubre y salvar el último bastión del PRO para conservar el partido. Y su proyecto presidencial.

En una cena que tuvo con Mauricio Macri el lunes pasado, Larreta hizo mucho hincapié en la necesidad de que la campaña porteña tenga prioridad: “No es lo mismo ser oposición desde la Ciudad que sin nada”, fue el razonamiento del jefe de Gobierno. Tanto él como María Eugenia Vidal ya dan por perdida las otras dos elecciones, aunque no lo dirán en público. A esa cena fueron con una posición común: retomar la campaña con una línea discursiva muy diferente a la que Macri tuvo en los primeros días y por la que luego debió pedir perdón. Incluso, es probable que las campañas de Vidal y Larreta se autonomicen mucho más de lo que se vio hasta ahora.

Larreta hizo todo para prepararse para este desastre: reunió detrás de sí a buena parte de la oposición porteña, incluído Martín Lousteau. La soltura del economista el domingo de las PASO refleja que no se siente muy atado a ese proyecto y que perfectamente podría abandonarlo en tiempos de penurias. Pero, por ahora, Larreta cuenta con su apoyo para esta elección, en la que podría ver truncado también su principal proyecto: llegar a la presidencia en 2023. De hecho, como decíamos la semana pasada, si Larreta resulta ser el único dirigente del PRO que conserva un ejecutivo, es altamente probable que se convierta en el nuevo líder del espacio de derecha y que reconfigure las relaciones en función de su futura candidatura a presidente, cuando ya no tenga posibilidad de reelegir en la Ciudad.

Pero le preocupa sobremanera el ballotage. No es que no cuente con una ventaja holgada: esos 14 puntos bien podrían asegurarle la victoria a Larreta. Es más bien que el contexto nacional no traccione la candidatura de Lammens y lo lleve a una nueva derrota que nadie previó. Señal de la preocupación es que el jefe de Gobierno suspendió las vacaciones que tenía previstas para el fin de semana posterior a la elección.

Y obligó a que la cancelaran otros funcionarios porteños que iban a seguir el mismo camino. También, que se apuró a preparar medidas que acompañen las que sacó velozmente Macri. Tanto el ministro de Hacienda porteño, Martín Mura, como el vicejefe Diego Santilli estuvieron estudiando la posibilidad de una moratoria en las deudas por Ingresos Brutos, baja de tasas del Banco Ciudad, los costos de las habilitaciones de comercios y hasta la posibilidad de reducir en algo el cobro de ALB. No obstante, son todas medidas que están considerando y todavía no fueron anunciadas. Deberán evaluar, además, un bono similar para los estatales que el que dará Nación. A diferencia de muchas provincias, la Ciudad tiene espaldas para ocuparse de eso.

La Ciudad es el principal bastión del PRO por muchos motivos. No solo porque allí es donde comenzó la carrera política de Macri y donde tuvieron su primer gobierno, aún antes de otras intendencias. Sino también porque allí es donde tienen la acumulación de recursos, por ejemplo, de la campaña digital que han llevado año tras año. Un especialista en el tema me decía: “Si llegan a quedarse sin el Gobierno porteño, pierden años de acumulación de trabajo en materia de redes, datos personales y logística para la campaña”. Eso sería algo muy parecido al fin del PRO. Por eso, no perder la Ciudad será prioritario para los macristas, no sólo para Larreta.

La estrategia del jefe de Gobierno será, nuevamente, concentrarse en municipalizar al elección y alejarla lo más posible de la mancha venenosa en la que se convirtió el presidente. Eso supone una dificultad, luego de que Macri los obligara tanto a él como a Vidal a unificar las elecciones con las nacionales. Habrá que ver a que trucos recurren con las boletas que llevan el rostro de Macri. En una reunión de gabinete ampliado porteño dijo que debía hacer la mejor elección posible en un contexto pésimo. Y que él se ocuparía de cuidar a sus funcionarios si resultaba reelecto. No se sabe qué pasará con el sinnúmero de funcionarios nacionales y bonaerense que intentarían retornar a la Ciudad si son eyectados de sus cargos actuales. Hay que tener cuidado con el efecto que produciría la aglomeración de tantos CEOs intentando reingresar por las puertas de Uspallata.

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