CIUDAD

Buscaba refugio del frío y murió: qué dijo la autopsia sobre el indigente que falleció en el Pirovano

Osvaldo Roldán era una persona en situación de calle. Había ido a dormir a los pasillos del hospital ante las bajas temperaturas.


Un hombre en situación de calle falleció el domingo 7 de julio en los pasillos del hospital Pirovano, en el barrio de Coghlan. El Ministerio de Desarrollo Humano y Habitat porteño lo identificó como Osvaldo Roldán, una persona sin hogar que "estaba siendo asistido por el estado" y que "tenía su historia clínica en el hospital". Según la cartera de Guadalupe Tagliaferri, el difunto "tenía una serie de patologías de base" y no había registros de que haya fallecido por "hipotemia".

De acuerdo a información que publicó el diario Perfil, los resultados preliminares de la autopsia arrojaron que el hombre murió por una "cardiopatía" y una "neumonía", enfermedades que suelen agravarse por las bajas temperaturas. Los investigadores confirmaron, además, que el hombre estaba en situación de calle y que paraba de forma eventual en el Pirovano, donde solía atenderse.

También trascendió que pudo ser identificado porque tenía su documento en el bolsillo del pantalón, y que su familia fue contactada y  una hermana ya habría declarado. La Justicia analizará ahora la historia clínica y las imágenes de las cámaras del hospital para determinar las condiciones del deceso, que por el momento quedó caratulado como "muerte dudosa". Tras el fallecimiento, tomó intervención la comisaría 37 y la causa recayó en la Fiscalía Nacional 39.

Días después de la muerte del hombre de 52 años en una vereda de San Telmo, otra persona en situación de calle murió en la ciudad más rica del país. Ocurrió el domingo por la noche en los pasillos del hospital Pirovano, en Coghlan, según consignó Página 12. Había llegado para refugiarse de frío, pero falleció. Trabajadores del centro de salud denunciaron presiones por parte del Gobierno de la Ciudad para que no trascendiera el hecho revelado por ese medio.

El hombre tendría entre 30 y 50 años y se había refugiado en los pasillos a la entrada de la guardia del hospital, donde también se atendió como paciente en algunas ocasiones. Había varias personas refugiándose allí el domingo por la noche, con una temperatura de alrededor de dos grados y tal como ocurre en otras guardias hospitalarias que son adoptadas como refugio por los sin techo.

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