TENÍA 27 AÑOS

Transodio: escapó de Perú por la violencia machista y la mataron en el centro porteño

Mientras que el Gobierno porteño se jacta de promover una ciudad “diversa”, las mujeres trans y travestis continúan siendo asesinadas. Yaritza Angélica Millones López tenía 27 años y fue asesinada en su propia casa.

Mientras el Gobierno de la Ciudad lleva adelante campañas para la comunidad LGBT en la Ciudad, el colectivo travesti-trans continúa con un promedio de vida de 35 años. En la Ciudad de la diversidad, Yaritza Angélica Millones López fue asesinada a los 27 años en su propio departamento ubicado en el barrio porteño de Balvanera.

La Policía de la División Homicidios encontró el cuerpo el domingo 28 de abril, luego de que sus propias compañeras denunciaran su desaparición. La investigación está a cargo del fiscal Marcelo Ruilopez, de la Fiscalía 18 de instrucción nacional. Millones López había llegado al país hacía tres años, su padre Carlos Alberto viajó este fin de semana para reconocer el cuerpo y contó al portal de noticias Presentes: “Su mamá, su hermano Cristian y yo estamos muy tristes. Mi hija era una chica muy tranquila, buena. Amaba a los animalitos. Hablábamos por teléfono muy seguido. Y la última vez, le preguntó a su mamá, porque ellas hablaban mucho: Si me llega a pasar algo, me llevas y cuidas a mis animales? Dijo que la habían amenazado”.

Millones López estaba en situación de prostitución y se había acercado a la organización Rosa Naranja para averiguar sobre un cambio de género. Una de las integrantes de la dicha organización, Marcela Tobaldi, relató a Presentes: “Se acercaron al edificio y como nadie respondía, junto con lxs vecinxs decidieron llamar al 911. También se comunicaron con la persona que le alquilaba el departamento para poder entrar. Entraron los de la División Homicidios y la encontraron muerta. Llevaba unos días sin vida”.

Este fin de semana, Tobaldi y las amigas de Yaritza se encontraron con el padre de la víctima para ver cómo avanzar. “Quiero que se haga Justicia”, dijo él y agregó: “A los 13 o 14 años ya sabíamos que era así. Yo la acepté. Y no quería que se fuera. Pero ella quería hacer su vida a su manera, que nadie le dijera nada, por eso se fue del Perú con una amiga. Estudiaba Informática y trabajaba. Mi hija terminó el secundario, pero allá todos la discriminaban. En Perú es así”.

Desde la organización La Rosa Naranja aseguraron: “Queremos que la UFEM (Unidad Fiscal Especializada en violencia contra Mujeres y personas LGBT+) -que intervino en la investigación del travesticidio de Diana Sacayán-pueda ser de algún modo parte también de esta investigación”.

Y agregó: “El hecho de que sea una persona migrante hay que resaltarlo. No es lo mismo la Justicia para una persona pobre, trans y migrante que para una trans argentina y de clase media. Está probado que las personas trans migrantes sufren doble discriminación por ser migrantes y la discriminación estructural y sistemática que tenemos las personas trans. Lo sufren doble. Ser travesti en la Ciudad de Buenos Aires significa pagar un precio muy alto en vida y también en el destino final, la muerte”.

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